sí somos los de la pandilla de peliculeros depauperados, muy de hacer teasers, trailers y lo que a, e el producto final aún no esté acabado. Ya lo hicimos en su momento con Guris Guiris (trailer y teaser, los dos; que, por cierto, vistos ahora me parecen cutres a más no poder) y ahora lo hemos vuelto a hacer con el material que trajimos de nuestra andadura por Galicia el pasado septiembre, cuando empezamos lo que, pretendemos, será nuestro primer largometraje. Recuerden AQUÍ. Con lo filmado a golpe de P2, el ya imprescindible demiurgo de la edición audiovisual, Efraín Parrilla (que, si Dios quiere y conseguimos acabarla, se encargará también de montar el filme), esta vez en Final-Cut y conmigo profiriéndole exabruptos en la chepa, ha conseguido perpetrar este teaser-trailer (o cómo cojones se le quiera llamar) en el que, con tan sólo las pocas secuencias obtenidas en apenas seis días, parece que la peli existe, que está acabada y que transcurre, eso sí, casi toda en la misma cafetería. Incluso parece adivinarse un supuesto argumento.
Como ya les conté en el primer post sobre este proyecto, aún queda mucho (pero mucho) por hacer para acabar. Estamos buscando financiación para retomar el rodaje en Madrid y no tenemos ni puta idea de cómo lo vamos a hacer. Todo partió de un quebranto, de un berrinche. Al actor Miguel Lago Casal (sí, Jack Hunter el de Michigan, o Claudio Couce, como prefieran), el director de fotografía Juan Luis Núñez (también habitual de Guris, y autor de la luz de la secuela-fumada "Tía no te saltes el Eje 2") y Monsieur Narcea, a la sazón yo, se nos emperegiló hacer un largo. Nos la habíamos flipado lo suficiente rodando secuencias de artes marciales en embarcaderos y pensamos que podríamos rodar lo que fuese sin un puto duro. Evidentemente, la cosa no funciona así. Hacer pelis no es como pintar cuadros.
Es muy de los intelectuales de coderas y de los libros de lengua de instituto comparar el cine con el teatro, cuando lo cierto es que el teatro ya existía de antes y el cine tan sólo lo incorporó, junto a otras artes, para sus propios fines. Si el cine supone la evolución lógica de otro arte, éste es la fotografía. Sin embargo, estimo que ha de compararse, sobre todo, con la arquitectura. ¿Por? dirán. Sencillamente: porque sin dinero no se puede hacer.
Supone un chute de adrenalina muy grande como cuatro o cinco amigos, pertechados con cámaras Mini-Dv, una pantalla de fluorescentes y una mochila con micrófonos y cable de audio puede subirse a un coche pagando la gasolina y los bocatas "a pachas" y rodar secuencias de acción para un serial policiaco para internet. Pero cuando tratamos de hacer un largo, aunque siga sin ser cine (por lo menos es DVC-Pro HD, eh), todo se dispara. Nuestro colega Sergio Candel es capaz de irse a Chile, con un equipo conformado por cuatro personas (incluyendo elenco actoral) y volver con una peli que participe en el Festival de San Sebastián y todo; pero también es capaz de hacerlo sin tener siquiera un guión escrito. A mí eso no me sale, yo soy de los de ese sector de la pandilla que tienen que hacer un guión repleto de inacabables diálogos y mil y un personajes, storyboard con fugas y todo (y, si se puede, fotos) y plan de rodaje. A "la Candel" sólo soy capaz de hacer Guris Guiris, y está claro que Guris Guiris jamás irá a San Sebastián. Este marrón pretendía ser una peli como las de verdad, sin que nadie cobre y sin rodar en celuloide, pero una peli-peli. Un largo donde hace falta cosas como script, foquista o alguien que sepa de sonido directo, donde todo el mundo come tres veces al día y la gasolina no se paga "a pachas". Por suerte, más amigos aparecieron como salidos de la nada, con una cámara y algo de pasta y nos organizaron lo que hasta el momento Lago-Casal, Núñez y Narcea, Producciones Chapuceras (que bastante hicimos con la torrija que tenemos) tenía. Me estoy refiriendo a Tomás Ybarra y Gerard Escuer, con Pataleta Films (con Raúl Núñez desde la sombra, que estaba muy malito en aquel momento y no se pudo personar) y Artquimia Producciones respectivamente. Con todo esto, liamos a algún incauto más (a unos veinte más; no vean qué vergüenza pasaba cada vez que alzaba la vista en el rodaje y veía a tanta gente liada) y nos marchamos a la costa donde los romanos creyeron que se acababa el mundo. En un principio "El Tiempo de Plácido Meana" era un título provisional, del que hacíamos constantes coñas (a mí me parecía como de película de Adolfo Aristarain y Miguel aún lo llama a veces "El Tiempo de la Poronga" -"poronga" es como llaman a la picha en Argentina), pero parece ser que se va a quedar así.
Esto es un pequeño compendio de lo que trajimos. Evidentemente, no se ha usado todo lo que se filmó y se ha de recalcar de nuevo que la película está muy lejos de estar acabada. Aunque es Daniel Maldonado "Sam" (el autor de la partitura de "Benelux") quien firma la música de score, los temas que ustedes oirán aquí pertenecen a Glassfish Electronics y a Tarántula, que también formarán parte de B.S.O del filme si algún día se acaba. También hemos corregido una gran cagada de la versión primera del trailer que hemos repartido por ahí: los nombres de las adorables Eneritz y Sasha, responsables de maquillaje y peluquería respectivamente, que no aparecían en dicha versión (mil perdones, chicas, mea culpa) Si son ustedes gente de bien, con el criterio propio de un europeo sano, vean EL TRAILER EN CALIDAD ÓPTIMA; si no, arreen con la calidad menor del stage6 de más abajo. Asistan al trailer de la marcianada "El Tiempo de Plácido Meana":
Pues eso, si pertenecen ustedes a una de esas clases privilegiadas económicamente que pueblan España, si desean blanquear o conocen a alguien que quiera invertir en artisteo, ya saben... aún nos queda mucho por hacer y, créanme, hace falta muy, muy, muy (pero que muy) poco dinero para terminarla. Ahí queda.


4 comentarios:
¡¡¡Por dios, quiero ver esa peli ya!!! Si me hago rico antes de que terminéis, prometo ayudar...
Di una cifra.
No, hombre, no, Davicillo, que esas cosas no se hablan en la interné, que lo lee todo el mundo. Digamos que es una cifra que para gente como nosotros supone una chifladura, pero que para cualquier productora que merezca llamarse tal es gasto de material de oficina y dietas.
Deme un toque cuando more por Madrid.
!Arriba esos ánimos, ñó!
A mí lo único que me preocupa es el racord -o como se diga-, no vaya a ser que se me caiga el pelo...
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