
No se sabe qué pasó, pero el cine sobrevivió tal y como se conocía, sin inventos, a base de echarle talento y fantasía a la cosa (quiero yo pensar, que vaya usted a saber). Ahora, el E-mule le ha clausurado el ojete a los producers; el mundo es raro-raro, y la interné el mala-mala. Además la gente tiene pantallones en su casa, los ...scopes no van a funcionar porque el hijoputa que inventó el 16:9 se ha salido con la suya. Hoy, quien más quien menos, se agencia en un Mediamarkt una tele de esas cuya caja da vergüenza llevar por la calle. Se ven de puto culo, a no ser que te dejes una auténtico pastizal, pero a la gente le da igual porque "se ve grande" y el píxel no parece sentar tan mal como la neblina o la interferencia de toda la vida. El nivel de exigencia en cuanto a calidad (eso que tanto se publicitaba en los 80: que si stereo, que si blactriniton de ese...) ha caído estrepitosamente en los países donde no tenemos tradición cinematográfica ni la cultura visual está muy desarrollada (yo creo que España sirve bien de ejemplo, aunque habrá más). El ciudadano medio compra en la calle películas que han sido regrabadas con una handycam directamente de la pantalla, que se oyen peor que mal y en las que entran "escorzos" de gente que se va al baño. Y en las calles hay estrenos grabados así porque se demandan. Bien podrían haber películas con unos meses de existencia, donde la copia pirata sea una copia con calidad perfecta del DVD original; incluso ese gañán en cuestión podría aprender a utilizar el E-mule para tal fin. Pero no, les da igual; lo mismo que en los años 60 nadie pensaba en que si una película estaba rodada en 1:1'85, en su tele cuquísima de pantalla semiesférica sólo podía llegar a ver media peli, la gente compra pelis que ni se ven ni se oyen sólo por que están de estreno, si tuvieran algunos meses lo más probable es que el comprador en cuestión haya olvidado ya el título (sustituido por otro, confudido con algún remake/secuela o mezclado con algún vídeo gracioso o algún anuncio).
A esto hay que sumar otros aspectos. Para empezar, hay generaciones enteras que ya no ven la televisión. En el youtube (o donde sea) han comprobado que pueden tener lo que quieran en el momento que quieran y han mandado a tomar por el culo a la tele. Tengamos en cuenta que a estas generaciones pertenece gente muy joven, ya nacidas en plena democracia, con una cultura visual a la altura de sus coetáneos internacionales; conciben y comprenden el flash-back de cuatro segundos que surge por corte, cuando sus abuelos (e incluso sus padres, en algunas promociones) necesitan a toda costa el difuminado ondeante con sonido de arpa y un cambio de, por lo menos, vestuario en los personajes. Y lo más importante, la tele ya abandonó a todas estas criaturas hasta expulsarlos, a base de aumentar el contenido para sus abuelas. Por H o por B (¿esto se escribe así?), el caso es que estos chicos consumen píxel a tope. Y más cosas aún: hay tuentis, feisbuks, series rodadas con cámara casera, diarios audiovisuales, parodias domésticas, trailers falsos de adaptaciones inexistentes, cortos muy cortos y baratos (como esos que hacemos nosotros)... y todo lo que conllevan esas producciones: encuadres que espeluznaría a cualquier profesor de composición, fluideces jodidillas, ausencias de continuidades y direccionalidades, iluminaciones que son "alumbrados", sonidos llenos de "pellizcos" y roturas... desprofesionalización generalizada que lleva a nuevas concepciones y admisiones del lenguaje audiovisual en general.
Es decir, en los albores del cinematográfo no se podían hacer primeros planos, porque la gente entendía que aquel señor de la película tenía la cabeza enorme. Luego, por convencionalismos que ya venían de otros ámbitos (los retratos, las fotografías), el público compra. El cine añade más y más recursos a los
que el personal se va adecuando; de tal manera que los que hacen cine ya cuentan con esa complicidad y ese aprendizaje por parte del respetable, que no deja de absorber. Curiosamente, dichos añadidos desproveen cada vez más al cine de su capacidad de retratar lo real (que sí, que siiiií, que también hay documentales, pero ahora hablo del otro cine, del comercial): con el tiempo llegamos a ver una cara con las dimensiones aberradas, distancias focales imposibles para el ojo humano, captamos sonidos imperceptibles en la vida real, ¡perlas de luz que entran en óptica!... e incluso poniéndole el cielo todo de azul, usted creerá que en la película es de noche con que tan sólo lo mencionen en el diálogo. Hoy en día, además, hemos aceptado hasta la idea del zoom como algo natural, y la mentira puede ser superlativa. Además, cualquier chaladura visual que uno cree estar inventando, seguramente esté hecha ya o incluso habrá alguien más probándola en ese preciso instante.
De ahí a que, por ejemplo, no haya actores en una creación hay un paso. Paso que ya se ha dado y el revuelo que montara en su momento "Deprisa, Deprisa" en el Festival de Berlín, con esos premios al mejor actor a gente que no era tal, ya no es posible. Como se sabe de trampas cinematográfica, se acepta el allanamiento que sea del universo real al de ficción. Del todo. En "Dogville" no sólo la peña compra que no existan paredes (ni la cuarta, ni ninguna, ya saben que están pintadas con cinta de carrocero), cosa que tampoco era nueva, si no que además se acepta, sin ninguna pudibundez que el lenguaje narrativo sea el de una comunión, que se evidencie la presencia del "señorquegraba" que anda por ahí, a ver lo que pilla.
En medio de todo este zipi-zape, los cineros de hoy andan revueltillos. Ya conocen ustedes, que son gustosos de perder el tiempo con la interné, la locura paronoide del desaparecido James Cameron, que anda con lo del IMAX y el 3-D que no caga. Y es que, señores como éste, afirman ya que a la segunda va la vencida y, esta vez sí, el futuro el cine está en ver las cosas como que te vienen y te ¡Aumpf! Esto hace subir las ...inas del cerebro, le centrifuga (como decía Azcona al respecto de los parques de atracciones y las discotecas) a usted y a su señora y da de qué hablar con el compañero con dinero para gastar en ocio. Mientras tanto, es sabido y comprobado que le meten al aturdimiento per se sin engendros mecánicos ni sistemas de sonido para más de cuatro orejas. Prueban a aturdir, tanto en contenido como en forma, para que el espectador tenga una vivencia cinematográfica sin igual, bien confusa y agitada. Esto que se decía siempre de que las buenas pelis son aquellas en las que uno se queda pensando cuando sale de la sala sigue en vigor; ahora, uno piensa y repiensa tratando de aunar fragmentos para desentrañar de qué coño iba la peli que acaba de ver.
Nada está claro, el "Confusiorama" debía de ser hoy, y desde "Gladiator" (la mala, no la del boxeador), anunciado como una atracción visual más. Como el timo del THX o las butacas Lovenest para refrotarse la pelvis por 0'50 más. Ya ha pasado tiempo desde que se rodó la primera secuencia de acción desde todos los ángulos posibles; luego, con "Gladiador", le echaron cojones y montaron todo el material sin deshechar uno sólo de esos ángulos. Usted podrá pensar que le tengo manía a "Gladiator"; pues mire, sí (y hablo de lo visual, eh, al margen del guión, que también me parece una puta mierda). A partir de ahí, sólo queda flipar. Cualquier intento de observación por troceo es imposible, sólo lleva al cabreo. Hay que fluir, dejarse abotargar por las esquirlas de palomita en la encía y barruntar el argumento según ocurre frente al careto de uno. En la trilogía famosa, que nuestro profesor del TAI Joaquín Hidalgo daba a conocer como "las mierdas del Tolkien" supone el triunfo de la fórmula. Los planos que recogen a más de seis personajes (entre orcos y gente disfrazada para una cabalgata de Reyes) poseen tanto parkinson, que los actores bien podrían estar sentados echando cañas, con el sonido de espadas ya luego... todo un totum revolutum de plasticidad imperceptible, lleno de cámaras lanzadas en tirolina, meneadas a mano con vibratto, lanzadas al azar o fillageando a más no poder... donde los zooms se usan con la poca vergüenza de la tele-kitsch de Valerio Lazarov, donde la gente cae al suelo con el hacha en una mano y, por corte, están de pie blandiendo el hacha en la otra mano y con una de esas cámaras lentas de posto (a lo "Walker Texas Ranger"). Hostia, ¿no tenía claro Peter Jackson qué plano iba a ir en cámara lenta y qué no?, tan dificil es hacerse un storyboard en una peli donde se gastan millonadas sólo en café. La épica yo la suponía poderosamente plástica, sobriamente expecificativa, narrativamente férrea... pero vamos, a mí no me hagan caso que no tengo ni puta idea.
El caso es que, en las últimas semanas, he visionado unas cuantas pelis exponentes magníficos de esta cosa. Dos son como "de genero", y lo entrecomillo porque no sé en qué genero englobar pero son "de genero" (no de actores hablando mucho y llorando, que es "lo otro") y la otra es una peli española cuyo título no voy a decir precisamente por eso, porque es española y, como este país es una casa de putas mayúscula... Las otras son "Terminator Salvation" y "X-Men Origenes: Lobezno". Vaaaaaaaaaale, no se me echen encima los amigos del Dogma 95, la Librería 8 y 1/2 y las fichicas fotocopiadas de los Renoir Princesa. Lo sé, son pelis que supuraban mierda desde el trailer; pero las ví. "Terminator Salvation" es Terminator 4 y quise cerrar la saga (se ve que no escarmenté con la 3) y "Lobezno" la ví porque... bueno, lo reconozco, me trago todas las mierdas que adaptan de Marvel movido por la curiosidad (eso sí, las que jumelan de lejos me las bajo del E-Mule que así, como casi nunca las termino de ver, no tiro mil pelas de las de antes) La otra española de antes no tiene nada que ver. Llamémosla "Españolada Trascendente", no es "de genero" si no "de autor".
Los tres filmes, con sus dimes y diretes y teniendo poco que ver entre sí, pecan de lo que les hablo: afán de aturdimiento. Justo al contrario que otra producción, también de actualidad, que a priori huele a lo mismo, pero que resulta ser parangón de la otra idea (la de la legibilidad narrativa/visual); y hablo de "Doomsday". Y que conste que la presencia de todos estos títulos en este blog sirve para ejemplificar, a ver si se van a pensar que sólo veo "generete", que yo le metí en su momento al programa de Garci pero a base de bien, eh (incluso al Gasset me tragaba; y, si me pillan en privado, les confesaré que también veía lo de la Siñériz y el Figueras).
"Doomsday" es ejemplo de otra cosa. Viene a llenar las
ansias del cinéfago amante del eclepticismo. De alguna manera, en el futuro apocalíptico que se recrea en la cinta se mezclan elementos tan dispares como los figurantes ataviados a lo "Mad Max", los militares macarras muy a lo Carpenter, la macrotecnología imposible de la Ciencia Ficción menos rigurosa, las películas de Espada y Brujería, el gore aspaventoso... lo mismo sale un malote con cresta y piercings en los pezones, que un señor enorme vestido con una armadura de justas y un escudo y una espada. Pero, como dice la canción de Los Módulos, todo tiene su fin. Ninguno de los factores a mezclar está fuera de los demás; son géneros y fórmulas distintas, pero todo está dentro de un mismo tono y al servicio de exactamente la misma trama. Simplemente es una peli rica en mezclas; como se suele decir, ahí se da la "mezcla de géneros" (que es un termino, como tantos otros, pervertido hasta la saciedad), pero nadie se pierde con el argumento en cuanto a lo narrativo; ni tampoco se centrifuga con lo visual (y eso que la peli es bien rápida y bien moderna). El personal se la puede flipar agusto al mismo tiempo que se entera de la sinopsis, de quién dispara a quién y de dónde se han recibido las hostias. Con menos aún de lo que sería un tercio del presupuesto de "las mierdas de Tolkien".
Como "Terminator Salvation", vamos. ¿En esta peli el prota será John Connor porque transcurre toda en el futuro?, ¿habrá otro robot T-800 porque Terminator tiene que ser de "roboces"?, ¿irán los dos juntos o habrá un tercer protagonista?, ¿saldrá Arnold?... la respuesta: sí a todo y todo a la vez. Sale John Connor, va un Termi (¡que no se sabe que es un Termi hasta el final!) que fabricaron de un humano del que guardaban su cuerpo, sin hielo ni vinagreta ni nada, desde principios del siglo XXI. ¿Ven lo que les digo?, ¿no les parece el supuesto "giro sorpresivo" directamente una soplapollez rotunda? (tan grande como la supuesta muerte de Gordon y su sorpresiva resurrección en la última obra maestra de Nolan)
No puede haber un bueno, un malo y punto pelota, no; hay que enredarlo todo porque roboces ya hemos visto en los anteriores "Terminator", que además son mejores, y disparos y acción llevamos mucho tiempo viéndola, aunque desde hace una década sea toda de CGI y sea una puta mierda. Argumentalmente hay que liarla parda también. Se derrocha centrifugarama (esa vez argumental, o literario o como quiera usted llamarlo) en guión absolutamente increíble. Pero "increíble" en un sentido literal de la palabra. Nadie puede tragarse semejante patraña. Vale que el malo de la 2 era de metal líquido, vale que el de la 3 tenía tetas que se hinchaban a voluntad, pero lo de esta peli no hay quien se lo crea.
Si a esto se suma que los referentes del cine de acción para McG parecen ser las persecuciones de "El Escuadrón Diabólico", y que el Kung-fu-caballerozodiaquil de la desvirilizada y apatochante saga "Matrix" (con cuya primera entrega un servidor escarmentó sobradamente, mucho daño han hecho esos hermanos) ha calado hasta el tuétano, el aborto resultante es una peli con una carga drámatica absurda y larguísima, con giros sorpresivos (que no sorprenden, no por esperados, si no porque te la sudan) dando la coña constante, con incongruencias que te permiten "domar" a los terminatores con un pen-drive (no es coña) y con planos poco explícitos, mal delimitados, y colmados por el ordenador; de estos a los que les dan un rollo en "pospo" como "muy doméstico".
Y "X-Men Orígenes: Lobezno"... ejem, ejem, puta mierda seca que sólo sirve como tope de mueble. La realización es "al uso"; eso sí, como la modita ésta de ahora de hacer efectos especial dejando que el ordenador se en cada plano, para que la gente pueda señalar con el dedo y decir: "mira, está hecho por ordenador, qué de puta madre". Aquí el aturdimiento viene sólo por vía guión, que es la polla. Si Lobezno tiene determinados poderes, ahora sólo tiene los que al guionista le conviene para colarnos ¡una vez más! los putos ¡giros sorpresivos!: "¡¡¡Dios, la chica estaba viva; menos mal que Lobezno no tiene olfato superdesarrollado que le permite oler la sangre falsa si no...!!!". Hagamos de Dientes de Sable su hermano, que luche junto a él; presentemos versiones bakalas de personajes que no vienen al caso, hagamosle perder la memoria de un disparo con balas de cachondeo para que cuelen X-Men 1,2 y 3... Señores de la Marvel, ya sé que producir pelis de superhéroes da dinero ahora mismo, y no me parece mal que se aprovechen (de hecho, me parece natural), pero... ¿tienen que ser las pelis así?, ¿no tienen ustedes a señores en nómina para que escriban?
Queda por desgranar otra peli con "sobredosis de ajetreo", la española del autor, que me va a ser difícil criticarla sin mencionarla. Qué va... Sólo imaginen: película de actrices susurrantes, alguna a la que no se le llega a enter nunca; sexo de estética cuidada pero con la suficiente presencia como para llegar a ponerte palote; actitudes por parte de los personajes para escandalizar al burgués; contenido social y reflexiones acerca de la vida/muerte/maternidad/soledad; y mucha belleza exótica. Bien, después de hablar de "Lobezno" y de "Terminator 4", la peli no se les adivinará muy centrifugante precisamente. Pero es que ése es sólo su planteamiento y, por llamarlo de alguna manera, cebo. Luego la peli se va por mil derroteros de la hostia. Y no hablo de cambios de localizaciones bruscos y "fuera del rollo". No, de hecho nada está fuera del rollo, simplemente hay muchísimo. Poderes sobrenaturales, crítica social, apuntes a la ciencia-ficción, psicoanálisis, chistes costumbristas, performances de estas a lo ARCO, cetrería, islam, Nueva York... un cacao, vamos. El contador del DVD marcaba ya más de hora y media y, de repente, la cosa va de otra cosa. Vamos a ver, no se confundan, la película no es de los Taviani ni nada, no pretende ser surrealista ni es un musical lisérgico como "Fantasía". Tiene un argumento (y cien) que se sigue y se va pillando, pero que no se concibe, como "Terminator 4", joder.


0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada