AMARANTOS Y BADILAS
PESQUISAS CONSUETUDINARIAS DE FUTILIDAD PROBADA.
viernes, enero 27, 2012
TELMO Y MARTINA
jueves, enero 05, 2012
martes, diciembre 20, 2011
DE VUELTA A NOTODOFILMFEST
Únicamente les contaré que es una locura grabada en VHS (sí, sí, de ese del "de antes") y que (cómo mola cuando ocurre esto) lo protagonizan los actores para quienes escribí los personajes. "Telmo y Martina", que así se titula la peliculilla, están interpretados por Carmen Ruiz, de quien no me da ningún tipo de apuro o pudibundez decir que es una mejores actrices vivas de este país; y por Víctor Monigote, que es un señor de esos renacentistas, que lo mismo ilustra algo, que te hace un storyboard, que te canta y te compone, y que, por supuesto, también actúa (y encima tiene un aire a Bruce Willis). Dos intérpretes que dijeron que sí a la primera, y que han hecho derroche sin miramientos de toda su vis cómica para recreo de éste que escribe.
Xabier Iriondo, como dije, hace la fotografía, y el ínclito y mítico Lumi Carrasco llevó el sonido directo (bueno, y la cámara vhs de marras también es suya). No les voy a contar nada más porque esta es una de esas historias que, a la mínima, se espoilerea y se estropea. En cuanto terminemos de rodar la escenita que falta, les avisaré para que lo degusten en la página del notodofilmfest de este año. Mientras, les dejo esta foto, de la que supongo sacaremos el cartel y donde salen la Carmen y el Monigote guapos-guapos.
martes, noviembre 22, 2011
martes, noviembre 15, 2011
ROCKETBELTS & ROCKETCHAIRS # 5
¿A que no se acordaban ya casi? Pues nada, así, a grosso modo, esto va de un ranking muy elabora'o y muy humilde sobre personalidades que se han hecho famosas por volar con un aparato a propulsión, sin vehículo ni nada, tan sólo con un gadget d'esos. ¿Que qué es eso? Bueno, venga... me veo en la obligación de explicar en que consiste este desempolvado incunable de la desaparecida cacosmia.net, pero sólo porque me sé muy perro y soy consciente de lo poco que actualizo. Los rocket-belt son esas movidas que se puede poner uno a la espalda para volar, así rollo mochila, con unos asideros para apretar los botoncitos milagrosos, que funciona (cuando funciona, que la mayoría son de mentira) por propulsión básica, de esas resultantes de forzar varias explosiones. Lo de "chair"... pues se lo pueden imaginar bien: es igual, pero con una silla. Y, de todas maneras, esto es un cántico a la propulsión y al volar, así en general, o sea que lo mismo puede usted encontrar aquí a alguna señorita o a algún señor mayor que se propulsa mediante rocket-clock, rocket-hat, que utiliza un rocket-ballpen o se pone un rocket-chándal... la cosa es volar un ratito, aunque sea en la ficción. Señoras y señores, prosigue la retahíla de gente rocket. Esto va en orden descendente, y nos habíamos quedado en el número doce, así que... con ustedes el aclamado número once de la lista:11. HOMBRE MARAVILLA.
Simon Williams, que así se llama el interfecto cuando está en su casa en bata, fue un rocket-man como Dios manda. Iónico y marveliano (es decir, su rocket no funcionaba a base de haluros de plata ni agua oxigenada, ni nada así de cutre o científicamente justificable), el Hombre Maravilla (Wonder Man, en el original) tenía unos propulsores que desprendían unos espectaculares rayos rosas, autores de unas hiperbólicas onomatopeyas.
Su pack cohetero mola más que el resto. En un principio, como es de rigor, el Hombre Maravilla llevaba sendos propulsores a la espalda, formal, reglamentario y ortodoxo. Pero luego se pasó a un rocket-belt pero de verdad; es decir, a un “cinturón-cohete” en el sentido literal de la palabra. Dos turbinas propulsoras, de forma trapezoidal, ensambladas una a cada lado de la cadera, supusieron para Simon su manera de desplazarse en el aire durante largas etapas comiqueras. Dichos mini-cohetes, diseñados por Anthony Stark (a la sazón, Ironman, que también le da al rollo rocket, aunque lamentablemente no aparecerá en este ranking –demasiado marvelita ya-), eran capaces de funcionar durante 5 horas antes de que se les acabara el combustible, pudiendo alcanzar una velocidad máxima de 140 km/h sin llevar más peso que el suyo propio. En pleno vuelo, Simon puede levantar hasta 150 kilos, y elevarse hasta una altura tan alta como lo permita el oxígeno de la atmósfera terrestre, sin el cual los cohetes no podrían producir llama y, por tanto, hacer combustión. En la versión actual del personaje (y hablamos del la línea Marvel regular, no del universo Ultimate) el Hombre Maravilla puede volar por sus propios medios, ya que, tras una de sus resurrecciones, su cuerpo quedó ionizado (sic.) y ahora, amén de levantar tropecientas toneladas y tener los ojos rojos y el pelo gris, el tío no envejece ni nada (vamos, que ya no interesa para lo que aquí se trata).
Empresario, atleta, industrial, especialista y actor de cine, aventurero… Simon Williams es el mozalbete que toda madre querría para su hija y para sí misma. Atienda a su historia porque es un no parar: en sus comienzos, fue engañado pérfidamente por La Encantadora y su socio el Barón Zemo, quien le otorga sus poderes primeros, siendo tentado para enfrentarse a Los Vengadores, al tiempo que se vengaba de Tony Stark (su rival financiero). Por supuesto, con el tiempo, acabó formando parte del grupete de superhéroes y viviendo en la Mansión Stark. Tras una lucha contra Zemo y demás hordas del mal, el Hombre Maravilla “muere” (y lo pongo entre comillas porque en Marvel todo el mundo se muere entre comillas). La Visión guarda sus pautas cerebrales para la posterior resurrección y Garra Negra, un chamán vudú de Nueva Orleáns, lo resucita, haciéndole despertar como un zombi. Después de ser zombi, ya revivido del todo y haciendo vida normal, Láser Viviente (¿de dónde coño sacarán los nombres?) lo hipnotiza, convirtiéndole en un autómata, de nuevo a utilizar contra los Vengadores. Otra vez bueno y tras haber sido investigado por sus compañeros, se llega a la conclusión de que el cuerpo de Simon había estado en coma, en cuyo lapso su anatomía metamorfoseó su carne en una sustancia indeterminada, parecida a los tejidos musculares humanos pero nutrida por energía iónica en vez de sangre (el despiporre). Todo este ir y venir, provoca numerosos traumas al Hombre Maravilla, que le asaltan cuando el drama de alguna trama secundaria lo requiere.
Fue resucitado del todo nuevamente, emprendió un idilio con Wanda, fue hipnotizado de nuevo y de nuevo utilizado contra Los Vengadores (esta vez fue el sinvergüenza del Conde Nefaria) y acabó como “vengador de reserva”, terminando también, esta vez de buen rollo y en plan progre, con su relación con La Bruja Escarlata (joder, qué pendoneo había entre las filas de los Vengadores). Desde luego, este muchacho, cuando muera definitivamente, no podrá decir que no ha vivido. Más que Howard Hughes y Sinatra Juntos.
10. JODI MICHAELSON.
Las féminas, hartas ya de ser “la chica de la película”, débil objeto a rescatar por los brazos del héroe gilipollas, se convierten ahora, en cualquier ejemplo de ficción de género, en ese mismo héroe gilipollas y se dedican a hacer disparates igual que el hombre; por ejemplo, meterse a militar, vociferar viendo un partido de fútbol, o colgarse una mochila a la espalda con dos tubos de escape que te hacen salir disparado por los aires sin saber dónde ni cómo vas a aterrizar (ahora sólo les falta, a las pobres, cobrar lo mismo). Seguiría haciendo chanzas y bromas, pero voy a frenar estas, por mor del respeto que merecen los personajes de la vida real. Porque esta mujer es una mujer-cohete de la vida real, amigos, y un adalid en el feminismo de acción.
Lo cierto es que la señora, dejando de lado el hecho de que le mole la temeridad aérea es un genio. Desde hace más de diez años, Jodi ha estado relacionada con el mundillo de los vehículos accionados por propulsión (el rollo Goddard del que hablaba en la primera entrega). En 1995, la mastuerza, consigue que un cohete de fabricación casera diseñado y construido por ella misma, haga figurar en los libros de registro los 31.185 pies de altitud que llega a alcanzar (y eso debe ser mucho, porque la cifra ya venía en negrita en la bibliografía). También ha dejado records y marcas importantes con su trineo-cohete (en verdad una especie de coche feber, pero con propulsores en lugar de baterías) y su bici-cohete. Y es miembro de los C.S.X.T. (Civilian Space Exploration Team), primer grupo de civiles autorizado a lanzar un cohete hasta el espacio.
Después de sentar cátedra en esto de la pirotecnia avanzada, Jodi se emperejiló en ser la primera mujer del mundo en volar en rocket-belt. Su marido, Ky Michaelson, rocketman consagrado, patentó hace poco un sistema de correaje y diseño que cambió por completo el concepto de rocket-belts que se tenía hasta entonces, haciendo que los vuelos durasen más. Jodi iba a probar el invento de su marido para debutar como rocket-woman.
Putadón: el 11 de agosto del pasado 2006,
algo menos de un mes antes de que Ky Michaelson tuviera listo el rocket-belt de su señora, Isabel Lozano, natural de Cuernavaca, Méjico, a los 29 años de edad y sin estar anclada a ningún cable de seguridad, se convirtió en la primera mujer en salir propulsada por el aire con un cacharro de estos a la espalda. Chafándole, por tanto, los sueños a la buena de Jodi. El arnés de su rocket-belt también fue construido ex-profeso para su constitución, sacando un molde de sus espaldas menudas (como dicen allá: era "chaparrita" ella).
La joven (y bella, si me lo permiten, porque la muchacha lo es) mejicana jodió por completo las intenciones del matrimonio Michaelson. Ahora, Jodi pretender ser la primera mujer en la historia en dirigir un golpe de estado con un ejército formado por expertos pilotos de rocket-belts que, si vuelan sin cara de miedo ni nada, imagínenselos tirando piedras desde la alturas: pueden desgraciar a cualquiera. Para esta empresa, le ayudarán sus compañeros del C.S.X.T… Nah, todo esto me lo acabo de inventar. Supongo que a Jodi, y a su marido, les tocaría apretar los dientes y el ano, e imprecar.
Bueno, pues qué más. Reseñar, si acaso, que no deja de ser algo curioso y siempre viene bien más cacosmia con la que pudrirnos el cerebro (que para eso lo tenemos), la extensa de colección de aparatos rocket-chorras cuyas patentes se reparten, al alimón, el matrimonio Michaelson. Entre el uno y la otra, han construido, sillas de ruedas a propulsión, patinetes-cohete, bicis raras… e incluso un rocket-inodoro. Una suerte de Ikea-rocket.
En la próxima entrega más, que todavía faltan. Un adelanto, no sale Ironman, sería demasiado Marvel ya ¿no?
Adéntrense en el mundillo, vuelen con pergeños mecánicos, siéntanse libres.
domingo, noviembre 13, 2011
jueves, noviembre 03, 2011
STAND-UP SUI GENERIS
sábado, octubre 22, 2011
IR A SITGES PARA VER "NEW KIDS TURBO"

Aparte de dormir en butaca, despertar entre gritos y risas, comer de bocata t'o los días y tratar de yacer en tienda de campaña, tuve la oportunidad de coincidir con ínclitos compañeros de profesión y de conocer a grandes personalidades. Amigos virtuales, que sólo existían como personalidades de facebook o identidades secretas blogueras, cobraron vida corporeizados en el gran maestro del monster trash & garage disease Dani Moreno y en el genio enciclopédico de Mr. Absence. Colegas del cortometrajeo, como Edgar Lledó, Txema García o David Pareja hicieron alarde de su saber beber/picar. Acontecieron agradables encuentros con gentes de bien como Raúl Minchinela o Néstor Fernández y surgió la oportunidad de conocer a imprescindibles como Hernán Migoya o Xavi Daura. Muy majos todos, por cierto. Además hubo conciertón de los Tiki Phantoms, en fin...
El caso es que la sorpresa para los tres aventureros cinéfagos llegó con una cosa titulada "New Kids Turbo". Una producción holandesa, rareza de esas en Sitges (ya que no llegaba a ser una película directamente fantástica ni mucho menos de terror), con la que casi reventamos de la risa. La vimos dentro de una maratón y, nada más comenzar, la cabeza se nos llenó de dudas. Llegamos a pensar incluso que era un corto, o una promo, y a partir de ahí todo fueron sorpresas y "hostiazos" en la cara en forma de humor caústico a más no poder. Fue la noche del viernes, y ninguno de los tres habló de ninguna otra película que no fuera "New Kids Turbo" en todo el resto de fin de semana.
"New Kids Turbo" es el producto resultante del éxito arrollador de "New Kids on the Block" (sí, sí, como el grupo aquel) y "New Kids", sketches para la televisión y espacio en Comedy Central, que crujió en los países del Benelux y Alemania (el único doblaje que hay, es en alemán; por supuesto, esto no tiene pinta de que se vaya a estrenar en España). Aquí está todo. El humor es deudor de lo que en nuestro país podemos conocer por Los Flodder, que además de ser serie televisiva, fue megahit cinematográfico con secuela, que aquí se llamaron "Una Familia Tronada" y "Los Flodder en América". Y por ahí pendulea la cosa, entre escatologías sin mesura, anatomías desagradables sin pudibundeces, crueldad insaciable, violencia repentina, improperios, retraso mental, ausencia de higiéne... La incorreción política esa que mola tanto, oiga. Pero la manera, el "norma y estilo" de esta peli, mejunge pulido y rehecho mil veces desde su primera gestación (si se fisga entre los capítulos más antiguos, pueden apreciarse cambios significativos) que prospera en este largo, producto comercial al uso con personajes que el público ya conoce, dando lugar a una comedia vertiginosa e inclemente, que no da tregua al espectador en ningún momento. No hay treinta segundos sin chiste (y el chiste puede ser lo más inesperado) en esta locura que recomiendo desde ya. (Toda esta información la consiguió el Efraín al día siguiente de volver, que es un tío muy curioso)
Se conoce que los bakalas en Holanda llevan mullet y bigote. Eso, para nosotros añade un toque de exotismo extra. Por cierto, dos de ellos son Steffen Haars y Flip Van Der Kuil, los directores y guionistas del cotarro. El año que viene habrá que volver a Sitges para ver la secuela, que ya han rodado y que tampoco se estrenará aquí (nadie ha tenido la buena idea de hacerlo). De la peli no quiero contar nada por no espoilerear... Venga va... una secuencia. Manda huevos tener que descubrir una comedia como esta entre los maratones de Sitges. Bueno, gracias Sitges, siempre molarás.
jueves, octubre 20, 2011
domingo, octubre 02, 2011
LA FÁBRICA DE HITS
Aquí les dejo un pequeño teaser, ¿se acuerdan del niño loco alemán?
viernes, septiembre 30, 2011
lunes, septiembre 26, 2011
lunes, septiembre 12, 2011
DIAMOND FLASH
Cuando pillaba algo suyo en "El Manglar", o bien degustando las páginas de "El Banyan Rojo", pensaba que Carlos Vermut era un señor mayor de Barcelona. Señor, tenía que ser un señor (lo es) porque se llama Carlos, que es nombre de tío; mayor, porque era muy crack y aquello era un material impropio de un chaval; y de Barcelona, simplemente porque se dedicaba al comic (bueno, y lo de "Vermut" me debió de sonar a catalán, yo qué sé). El caso es gracias a los mundos del notodofilmfest, donde Carlos arrasó con el espectacular cortometraje "Maquetas", pude conocerle en persona. Era un señor, en eso no me había equivocado, tenía barba y todo; pero no era "un señor mayor", era un "chaval" de mi quinta. Y no era de Barcelona, sino de mi barrio de toda la vida (sólo nos separa el Río Manzanares). Increíble. Y además resulta que era un señor muy educa'o, muy sala'o, con gustos parecidos a los míos en cuanto a la "violencia de attrezo", y con ideas muy similares acerca de cómo deberían haber sido las últimas adaptaciones al cine de superhéroes famosos (una vez, saliendo de ver "Ironman 2", arreglamos el cine entero entre los dos). Luego he hecho con él algunas cosas muy raras, como ir de karaokes, hacer "sinpas" en ultramarinos de 24h, hacernos los bohemios y cosas así.En "Diamond Flash", Diamond Flash es el único nexo que vertebra el argumento, auténtico tetris perfectamente imbricado. En torno a Diamond Flash, cinco mujeres desarrollan momentos concretos de sus vidas, persiguiendo cada una sus objetivos y dando lugar a cinco tramas más. "Pero... ¿Diamond Flash es un señor?", francamente, no me atrevo a revelar demasiado porque cualquier conocimiento previo puede estropear un primer visionado. No quiero espoilerear porque sería una gran putada, ya que "Diamond Flash" es una película de esas "de atender". Un filme con una trama sólida, llena de giros y descubrimientos (pero bien, eh, pocos y buenos, no a lo Nolan). Una misma historia de 128 minutos contada desde diversos puntos de vista, repartidos en capítulos.
Para describir, pues, sin desvelar, me atrevo a decir que "Diamond Flash" es un pulp de terror lleno de cachondeo, un policiaco español de aquellos de la llamada "Escuela de Barcelona", pero macarra; un petardeo costumbrista con tempo de Rohmer, un retrato social con aire giallo, una peli de fantasía noire, un drama gafapasta, un disparate europeo... Es eclecticismo puro rodado con pulso tenso, ritmo pausado, si quieren lento, dilatando el suspense hasta límites increíbles (a veces resueltos de una "pedrada" en la boca con forma de gag). Un refrito de géneros, llevado con puntilloso rigor narrativo, al tiempo que con un finísimo humor de contenido, sutil y grosero a la vez. En un tiempo en el que los pop están en las putas nubes, "Diamond Flash" es el auténtico pop. Y me encantaría poder extenderme para explicar cada punto, poniendo ejemplos directamente de la peli, pero es que no se ha estrenado. Carlos in person nos la puso a unos cuantos secuaces del mal, en una suerte de pase privado absolutamente casero (y a ustedes no).
Mi siguente idea era ponderar su espectacular fotografía, tirada "a pelo", llena de los claroscuros y los focos-finos de las italo-producciones de género. Pero es que el director de fotografía es el propio Carlos Vermut, así que voy a pasar, que si no lo acapara todo. Pasando directamente a hablar del elenco... qué actorazos, damas, y qué voces, señores. Un día voy a escuchar la peli entera sin mirar a la pantalla, estoy seguro que será casi tan emocionante como verla. "Diamond..." descubre un plantel de actrices, bellísimas todas, que no tardarán en empezar a petarla por ahí, en cuanto se estrene la cinta, imprescindibles en la propuesta visual del experimento -por el amor de Dios, ni se pierdan, ni dejen de seguir con mira telescópica a esa criatura llamada Rocío León...-. Un universo de esos lleno de mujeres fuertes donde los hombres sólo suponen, o bien un obstáculo, o bien una ayuda, y a veces, simplemente, el mal (salvo en el caso de la intervención de mi admiradísimo Raúl Minchinela, cuya voz ilustra una de las presentaciones más poéticas de la obra). El discurso de Vermut no es un tratado feminista, pero sí una exaltación de lo estrógeno. Unas mujeres macarras que enamoran hasta al más macho. A las mujeres del filme no les hacen falta los hombres para existir, los hombres sólo hacen falta para que exista la película. Y así, desde Miquel Unsua hasta el inefable Klaus (actor a quien he tenido la suerte de ver "jugar" en vivo, en alguna ocasión), y todo un amplio plantel de actores de reparto, funcionan de resorte narrativo y/o contrapunto antagónico llegando directamente a espeluznar, a desasosegarnos cada vez que aceptamos cada una de las tramas secundarias del film (contradictorias entre sí, incluso).
Me voy a tirar el pisto otra vez, que además la anécdota trae su curiosidad: le eché una mano a Carlos un día en el rodaje (flipé al comprobar que, en aquella sesión, el único equipo técnico era él). Ese día filmaba una secuencia con Eva Llorach, que interpreta a Violeta, la protagonista del primer bloque argumental; y no voy a dar datos sobre el personaje, que contar cualquier cosa ya es espoilerear. Sin más. Asistí a la acción escuchando el texto de manera absolutamente descontextualizada, no me había leído el guión y, hasta donde Carlos me había contado, no servía para paliar las lagunas que se me agolpaban al escuchar a los actores. Vamos que, como no me enteraba de nada, me pareció que los artistas eran profesionales laxos y correctos, sin más. Me fijé en sus voces, eso sí, ¡qué voces! Meses después...
Meses después asisto a la proyección "pirata" de la peli. La anécdota tonta es que, cuando la secuencia a la que asistiera llegó, ni me percaté (me acordé después). La anécdota estremecedora (para mí) es que cuando la secuencia empezó, servidor ya tenía en su interior, aparte de datos más que suficientes para seguir la trama sin obstáculo, un come-come y una histeria nerviosa creciente, compartida con la flemática Violeta, que, que, que, que... vamos, casi le doy dos hostias al director por hacer aflorar esas cosas. Y tanto Violeta, como el personaje que la acompaña, para mí provistos ahora de antecedentes, simplemente existen; ya no son dos actores majísimos sentados en una cocina, con Vermut al lado pidiéndole a una vecina choni que baje la música. En ese momento, son personas reales en una historia de ficción. Y, justo cuando todo pasa, y recuerdo haber estado con ellos, pienso que son unos actores cojonudos (el otro era Santiago Meléndez). No sólo dos grandes voces. A ustedes esta anécdota les parecerá una gilipollez, algo obvio. "Vale sí, te han mola'o porque has visto la peli acabada y montada y antes no..." Es un poco más complejo.
Mi verdadero "maestro" en lo que pueda saber en esto de la dirección de actores fue la tele. Ahí lo mismo te venía uno del método, que un humorista, que uno que estaba en esto "para follar", que otro que, directamente, no era intérprete ni nada parecido. Pero había que condensar las directrices y explicar las intenciones de la manera más precisa y aséptica (al actor se le hace mal tanto cuando se le ignora, como cuando se le lía con demasiado). He visto a dires cortocircuitar intérpretes contándoles pajotes o refiriéndose con términos de guión o de audiovisual a sus cometidos. Observando a otros compañeros y, sobre todo, escuchando a los actores, te das cuenta de que, cuanto más preciso, mejor; luego se trata tan sólo de "tonos" que, directamente, han de conectar con el mismo tono de la peli en cuestión. De esta manera, conceptos como la asertividad, la naturalidad o la "energía", dependen directamente del sitio en el que se está. Es decir, no todos los axiomas de fe de la Dramatis Artis son aplicables siempre ni, por supuesto, en la misma medida; hay una supeditación clara marcada por la obra en sí (generalmente por el guión, "el texto"), y la mente de cualquier actor está capacitada para desparramar sin problemas, tan sólo hay que ayudar a que "no se salgan". Este filme es un genial ejemplo de cuando el "menos es más" de marras está bien entendido. Desde luego, Carlos, como viene del comic y se la flipa menos, ha entendido el rollo perfectamente. Y así, "Diamond..." es una galería imprescindibles de actores (sobre todo actrices) de nuevo cuño, que son ya "el mañana". Échenle, échenle varios ojos al plantén de monumentos. Vean cuán tangencialmente distintos son los roles de Ángela Boix o de Ángela Villar, perteneciendo ambas al mismo microcosmos de ficción, y ejecutando cada una su personaje a la perfección "estando" en universos distintos.
Han pasado días desde la primera vez, y no he podido resistirme (la culpa es de Vermut, que se dejó la copia en mi casa) a verla otra vez. Y, en cuanto al reparto, en este segundo pase, desprovisto de factores sorpresivos que pudieran minarme el criterio, me rearfirmo: sin desmerecer a nadie, el trabajo de Eva Llorach me sigue dejando perplejo.
Debido a la coralidad y la estructura, el protagonismo de la cinta les resultará dificil de adjudicar, pero está claro. No voy a nombrar a la actriz, porque entonces ya les estaría desvelando y condicionando (¿ven que puto artilugio de relojería ha construido el Vermut?). Lo siento por ella, porque igual es injusto no resaltar su curro; se lo ha currado y mucho. Convence en cada interjección, es obvio que comprende el peculiar tono y arranca carcajadas con un personaje nada divertido y nada agradecido. Pero la Llorach ha trincado el premio gordo. Su personaje no es la prota, es mucho mejor, le ha tocado uno de los dos secundarios memorables dentro de un elenco lleno de actores de reparto memorables (porque los episódicos memorables los han acaparado Javier Botet y Miguel Noguera, destructivos, rapidísimos), y digo uno de los dos, porque el otro secundario memorable es el que interpreta Victoria Radonic.
Violeta se nos presenta como una personaje fundamental, y resulta ser una de las cuatro grandes perlas de esta obra (para mí, claro; las otras son, la estructura de su guión -que ya he reseñado-, y otras dos que no debo decir por mor de no desvelar). Es con ella con quien tenemos que "tragar" con el universo "Diamond Flash", es decir, sobre ella recae la responsabilidad de que los primeros minutos de largometraje nos empapemos y comprendamos el "tono". Pero además es un personaje de sobresaliente inteligencia, de poca expresividad, que hace uso de una extraordinaria frialdad, al tiempo que sufre como sólo puede sufrir una... y me callo otra vez, que cuanto menos sepan mejor.

Dándole carne, Eva Llorach lleva a cabo una desapercibida (como debe de ser todo en el cine; si algo se nota, ya no se cree) interpretación que, en ese segundo visionado, deja entrever un control absoluto sobre sí misma, sin añadidos que mermen lo que únicamente se quiere contar, en pro del avance de unos acontecimientos y no del concepto enteléquico de "el personaje", gastando power con absoluta generosidad y sabiendo siempre hacia adonde apunta esa maravillosa nariz. Consigue ejecutar con fluidez todo un discurso contado en gestual, del rollo "si tengo que mirar aquí, miro aquí y me dejo de hostias; y luego, sin perder un puto fotograma, miro al segundo punto" y llenando las pausas hasta en los planos más generales (que me perdone por la comparación, pero es una especie de López-Vázquez en pleno apogeo, precisísima). Y todo ello, sepultado por la sensación que desprende de no estar siquiera actuando. Ella otorga ese mérito a la dirección de Vermut, y seguro que Carlos tenía bien claro cuánto "estirar" en cada momento, pero luego hay que hacerlo. Hay instantes en los que te parece estar cavilando al mismo que tiempo que el personaje. Y eso, sin una sola frase de diálogo, ni un off ni nada que nos explique, lo hace Llorach, al mismo tiempo que se mantiene lo justo de impertérrita para que el plano no sea una pegatina, que te hace avanzar sin cambiar su postura ni su punto de referencia, con la pétrea imposición de permanecer sentada... échale huevos. Hay detalles que no logro entender cómo, si quiera, ha llegado a extraerlos de la cabeza de Vermut porque además me parecen conceptos muy difíciles de explicar. Podría llegar a pensar que Carlos Vermut y Eva Llorach son la misma persona, pero los he visto a los dos juntos y no, son dos entes independientes.
Yo la he visto de estrangis, pero, si quieren, puede ser los primeros en verla en pantalla grande. "Diamond Flash" se estrena en el Abycine (Festival Internacional de Cine de Albacete) de este año. Mientras, les puedo obsequiar con este trailer, editado por el propio Vermut para su deleite. Especten, especten...
Diamond Flash trailer from Psicosoda Films on Vimeo.














