miércoles, octubre 07, 2009

PERESTROIKA, LA SERIE

Conozco a Raúl Navarro de los saraos del notodofilmfest. Se presentó a la sexta edición del ciberfestival precisamente con "Perestroika", un cortometraje cuyo humor exasperaba apelando directamente al saber popular y a la propia vergüenza ajena sin que nunca supiera uno qué cojones iba a suceder en el siguiente fotograma o que frase arrojaría -con la anilla quitada- el siguiente personaje. Cortometraje que ahora ha decidido reconvertir en formato de serial internautero y que tiene una pinta de putísima madre (ya la pueden visitar perestroikalaserie.com).
Cuál fue mi pasmo cuando me entero de la existencia de tal lanzamiento gracias a un mail de nuestra secuaz en "El Tiempo de Plácido Meana" Cristina Gallego (si le dan a la ruedita del ratón la pueden ver en la foto, junto a una claqueta, dos post más abajo). Cristina tiene un papel en el serial junto a Miguel Estegan y el propio Navarro.

Acaba de estrenarse el primer capítulo "Promesas del Este" (nada que ver con la peli de Alatriste en Rusia). AQUÍ les dejo un link a la web para ver el lisérgico trailer de la serie. Pásenlo bien.

martes, septiembre 29, 2009

Arthur Brown - Fire

No puede parar...

martes, septiembre 08, 2009

DOS P***S AÑOS

En el título igual hacía demasiado feo y lo he puesto con asteriscos, pero es cierto: llevamos dos putos años como dos putos soles, con el rodaje de la interminable "El Tiempo de Plácido Meana" (que tiene un título muy como de película de Aristarain o así). Ya les conté hace... pues, joder, tres veranos, que, en un ataque de absoluta locura, nos fuimos a Ferrol a comenzar a parir este bicho. Cual hijo tonto, el largometraje devoró la ayuda del Excmo. Ayuntamiento, que, por otro lado, tan sólo estaba negociada para cinco días. Cinco días de hotel y restaurantes gallegos de putísima madre y algo que pone uno, otro tanto que pone otro... (el premio del notodofilmfest por "Tía, no te saltes el eje", puse yo) y nos volvemos a Madrid, después de cinco días, erectos con el material. Cinco días de rodaje han dado para unas cuantas páginas de guión, pero esto es un largometraje; muy bien, ¿y ahora qué?


Ahora... es decir, entonces (hablamos del verano del 2007) no había más. Sólo habíamos rodado un cachito de nada. Había quedado muy bien, pero era una minucia. Y, de nosotros, nadie estaba para poner nada más. Con "nosotros" me refiero a los locos responsables de la producción en ese momento. Tomás Ybarra, que por entonces era miembro-cofundador de Pataleta Films y Gerard Escuer (al que últimamente habrán leído nombrar por aquí), responsable de Artquimia Producciones, suponían el "respaldo legal", la producción oficial (aparte de "palmar" material por la cara para la película), mientras que otros locos como el actor Miguel Lago Casal o un servidor, invertíamos lo que podíamos. Tengan en cuenta que, tanto Artquimia como Pataleta, eran productoras muy jóvenes y eso que llaman "independiente", que se sostienen del vídeo industrial y se tratan de hacer hueco en el cine como todo dios. Y, el resto, tampoco estábamos para hacer donativos; el que no anda jodido de trabajo (esto del artisteo...) y puteado con el alquiler, era porque, directamente, vivía aún con sus padre bien entrada la veintena.

Por aquel entonces, decía, todo estaba bien claro: esto se iba a tomar por el culo. Hemos hecho un cacho, hemos jugado a las películas, ya está, ha molado, otra vez será... Sólo quedaba la vía oficial; es decir, llevar el guión, junto con el dossier de rigor (putos dossieres, el teaser que vieron en aquel momento es fruto de uno) a las productoras que se pudiera, a ver cuál tardaba menos en tirártelo a la cara o en, como ocurrió en alguna, crearte falsas esperanzas sin llegarse a leer el guión siquiera para que no se lo llevases a nadie más. O bien pedir una subvención de esas chulas de hoy en día; una de esas que, si te la dan, te la dan en más o menos un año (buen plan, los actores habrán envejecido para entonces). Y los meses pasaban y pasaban y, por supuesto, nadie picaba. Al final los actores envejecieron igual ("envejecer" es un decir, que sólo han sido dos años) porque jamás apareció dinero alguno.

Apareció Globomedia. Me contrató, como ya les conté, y así, he podido ir dilapidando mi sueldo por dirigir "La Tira" en esta locura absoluta. ¿Todo bien, no?, ¿sin problema entonces? Pues no porque, precisamente, de donde venía el dinero, venía también una absorción de tiempo casi total. En "La Tira" se generaba duramente, de lunes a viernes. ¿Saben todos esos tópicos sobre las prisas y el estrés en la televisión? pues son 100% ciertos. ¿Qué hicimos?

Parones de quince días en verano, vacaciones de navidad, Semana Santa, puentes y fiestas de guardar, algún fin de semana al azar... cualquier hueco, aún a costa de sacrificar el tiempo (y siento decirlo) para "Guris Guiris" y otros proyectos, servía para rodar esta o aquella secuencia, tal transición que va a hacer falta, la referente a tal actor y así acaba ya y vamos despachando... y, las mil y un chapuzas de reescribir el guión veinte veces, forzado casi siempre por necesidad presupuestarias o simplemente porque se me ocurría algo nuevo para enyesar un poco la maltrecha estructura del guión original (que ya se escribió a toda hostia, en un par de semanas, para irnos en la fecha acordada con el ayuntamiento de Ferrol y rodar lo que fuere).

El caso es que, señoras y señores, lo que pasó, pasó. Y ahora mismo, la filmación de "El Tiempo de Plácido Meana" está tocando a su fin. Sinceramente, no sé cómo ofertarles la película, ni si quiera soy capaz de explicársela. Es una fumada, una fumada de proporciones desmesuradas.

¿De qué va? Pues... digamos que Plácido Meana (en la película interpretado por mi eterno Pedro Maestre) es un señor que, allá por los años 60, se dedicaba a escribir novelas de consumo masivos (de esas de El Oeste, de género negro, aventura espacial, pseudo-pornografíco... lo que se puede llamar pulp español), a fines de los 70, con varios logros más en su carrera, como varios guiones de cine, ser finalista a premios nacionales importantes, o ser el primer español en escribir para la Marvel, Plácido Meana desaparece. Y nadie vuelve a saber de él hasta que un joven gallego (interpretado por en inefable Xosé M. Esperante) se lo encuentra en Madrid por casualidad. Es entonces cuando Álvaro, que así se llama el interfecto, decide liar a un par de amigos y viajar a la capital para realizar un documental sobre el desaparecido Plácido Meana... y eso viene a ser la sinopsis central de un disparate absolutamente coral. Más gallegos, Fernando Moreira (a quien ya pudieron ver en "Tuputamadre"), la también cantante (no esperen demasiado para descubrirla en ambas facetas) Olaia Pazos, Xosé Bonome, Mariana Carballal, Miguel Lago Casal (ya citado más arriba), Marta Villar y un largo etcétera, se suman a actores de diferentes procedencias, Cristina Gallego (en la fotografía, con la claqueta), Helena Castañeda (la pudieron ver en el post anterior en "El Último Golpe"), mi querida amiga Mariam Hernández, Belén Ponce De León, Mónica Cubero, Isabel Gábana, Jesús Ortiz, Dani Lladós, Esperanza Chaparro, Yanet Mahe, Raquel Romero, y otro etcétera más largo aún, para conformar el reparto de más de treinta actores que contiene este disloque de película. Y sí, hay más chicas que chicos, simplemente porque tuve presente, desde la escritura del guión, que es más fácil encontrar actrices buenas que actores (son muchas más y aumentan la media). Y, de momento, no sé qué más, que la mitad del filme está grabado en gallego, que hay diálogos muy largos en cafeterías, que salen personajes excéntricos que no tienen cabida en la vida real, un feto alienígena, muchas palabrotas, algún desnudo, recreaciones autorales que no llevan a ninguna parte, chistes soeces... y, que nada, que la peli está rodada en Dvc-Pro HD (para cine-cine, evidentemente, no llegaba), con la famosa "P-2", la Panasonic DVX-200 (que hoy en día, "se le ha dado mucha salida").

Yo ahora mismo, tengo la cabeza en una espiral lisérgica, aún aturdido por los claquetazos de un rodaje sin especificar, sueños y pesadillas donde me despierto gritando "corten", un guión, como ya dije, reescrito sin releer hasta la extenuación, y flash-backs que me llegan todavía de la discoteca People's. Cuando comencemos el montaje (que será en Octubre, en cuanto Efraín Parrilla ande libre), ya me podré fijar en si la peli tiene sentido o es para tirar. De momento, me conformo con estar más que satisfecho con el trabajo de todo el mundo que no soy yo (que ya es bastante porque han sido muchos). Iré escribiendo más post con mis impresiones e información más detallada de los progresos de esta aventura. Gracias por su pérdida de tiempo.

jueves, septiembre 03, 2009

FUTIL DISERTACIÓN ACERCA DEL ARTE DRAMÁTICO

Circunstancias que escapan a mi memoria han hecho que, últimamente, le esté metiendo bastante a Animalario, tanto que me he visto en la obligación de postear algo nuevo que vaya sobre ellos. Queda inaugurado septiembre.

De soslayo pido perdones por tardar tanto en postear algo nuevo y dejarles con la Patricia Condemor vestida de india tanto tiempo. Y ahora me meto en harina y les hago un exordio de estos buenos-buenos donde les vengo a explicar el título de esta nueva entrega. La disertación en cuestión no vendrá a ser un compendio de párrafos sesudos como cuando hablo de superhéroes y/o de Walter Hill. No, señor esta disertación sobre interpretación no pretende más que sacar a relucir una opinión propia que, aparte de ser compartida por muchos y ya revenida por lo propagada, no deja ser una curiosidad para estos lares de la interné. No es el ensayo de un artista (para eso, el que escribe tendría que ser uno) que pueda enriquecer los pensamientos de los profesionales del medio, ni un dossier explicativo para poner al día sobre arte dramático al iniciado. Es decir, no voy a cambiar el parecer, si es contrario, de nadie que saturnee en el mundillo; ni tampoco voy a dar el coñazo con Strasberg, Layton o Mario Gas. De todas formas, es una opinión; y, como dicen en "A Casa por Vacaciones", "las opiniones son como el ojo del culo, todo el mundo tiene uno y piensa que el de los demás apesta".

Mucho se ha hablado, se ha oído y se ha charlado acerca de la troupe, en general, del colectivo Animalario. Y ya hables con entendidos en la materia, o bien con otros actores, o directamente con el público más raso de la saga de "El otro lado de la cama"... en terminos generales, más o menos toda la ralea actoral de allegados a La Compañía (Alberto San Juan, Natalie Poza, Roberto Álamo, Andrés Lima, Guillermo Toledo, Javi Gutiérrez... no puedo a poner a todos) gusta. Y gusta bastante. Hacen gracia, "son la risa" dicho en bakala. El caso es que, sin entrar en comparaciones y reservándome del todo mi propia opinión, se habla incluso de referente generacional, de un antes y un después, de un sello propio y, en cierta medida de "una escuela" (dejando aparte a la magnánima Cristina Rota). Incluso son tan buenos que bien pronto, han llevado a cabo la cutreza, supongo que empujados por los devenires y sin darse cuenta (como todo quisque), de conformar una de esas pandillas del cine español (ya saben de qué les hablo: aparece alguien en una peli y, buscando un poco, irá apareciendo en resto de la family. Cómo molaría que a alguien le diera por mezclar "familias" y "generaciones" y así poder ver, por ejemplo, a Willy Toledo con Gabino Diego -este último sin Jorge Sanz, por Dios, que lo de "hacer familias" viene ya de antiguo-).

Dejando de lado el cinismo, la ironía garrula, y el complejo de superioridad que abundan en este blog, yo soy fan, me mola su rollo. Me gusta la pandilla (unos más otros, como en todo), me hacen gracia y me parece que aportan ese bien que tanto gusta que la impronta propia. Y eso que es una identidad extraída directamente de la vida misma y el devenir humano.

Cuando hablo de Animalario, no me quiero referir sólo a la compañía teatral, sino más bien a un conglomerado de artistas (sean miembro co-fundadores, socios reales o simplemente allegados), que dejan una impronta propia y, aunque fielmente costumbrista y cercana, un "tono" reconocible. Es lo que hace que "Días de Fútbol" sea una obra mejor cerrada y dota, tanto es su contenido como en su propia estética, cierta propuesta más genuina que "El Otro Lado de la Cama", o que filmes como "Gente de Mala Calidad" o "Días de Cine" goce de nuevo de esa mala baba que uno no verá en, por ejemplo "Pocholo y Borjamari". Viene a ser que, cuantos más componentes del grupo haya, más identidad coge la cosa. Y a los miembros pioneros viene a sumársele todo un plantel de actores de diferentes generaciones, y cineastas como David Serrano o Juan Cavestany.

Lo cierto es que me pilla púber y me resulta tedioso hablar sobre las putadas de La Dictadura, y el aborregamiento en el que sumió a España aquel gallego gordo y bajito, he de "ser franco" (juas, juas). Pero es cierto que, a mediados de siglo pasado en una película como "Rufufú", con una pandilla de actores (Vittorio Gassman, Carlo Pisacane, Totó...), cómicos de primera como nuestros López Vázquez, Manuel Alexandre o José Orjas, puedes oír y (aunque no se sepa Italiano) entender cómo cada uno habla con un acento distinto, todos con una sonoridad bastante diferente entre sí. Hubiero molado mucho que también "Atraco a las Tres" hiciera tal exhibición de acentos que viniera a reforzar la idea de que en el Madrid de ese tiempo, gente de todas partes de la península llegaba para ganarse la vida, y esto era un ebullir que vamos... Pero, aunque por triste no por ello menos cierto, eso era algo que aquí no se promocionaba por estos lares, en la España del hablar con corrección, del ponderar a los grandes autores de cuando el imperio (aún a costa de mentir, Cervantes tenía que ser un héroe de guerra) y la prohibición de las lenguas vernáculas extrañas. Los acentos, en el cine y en el teatro estaban, por supuesto, "prohibidos". Y entrecomillo "prohibidos" porque los personajes de la chacha andaluza, el sereno asturiano, el paleto aragonés y el gallego gracioso (todos a la radical: o protagónicos en películas de personaje único o episódicos, como mucho, de un par de secuencias) sí podían tener acento. Más allá del acento, no sé si de esa época o de algún otro tipo de período de oscurantismo, lo del hablar con esa declamación es un mal que se arrastra desde lejos y que es dificil de controlar sin dejar de vocalizar. Mi amigo, el dire guriguiri Santi García-Porrero me dijo una vez: "Me gustan a mí mucho los actores estos de Animalario, porque vuelven a tener ruiditos, como Landa, Fernán Gómez, López Vázquez y éstos" Yo no sé si son exactamente "ruiditos" o qué, pero, y esto en cine es algo muy preciado, se les da especialmente bien a todos llevar el diálogo a lo que parece ser la maldita vida real. Pueden ser esos ruiditos, que decía Santi; ese saber desvocalizar cada frase, pronunciando bien nada más que las dos palabras clave; ese dejar sin rematar la frases, como mi padre; las enumeraciones que no van a ninguna parte y mueren en el segundo punto de la lista, como hace el padre de usted o el portero de su bloque... pero hablan como "usted o yo".

Hace poco tuve dos oportunidades, que aproveché, de consumir Animalario en teatro gracias a dos compañeros actores de "La Tira", dos oportunidades ricas en su rollo. Paco Churruca hizo varios personajes en "Baile. Solo Parejas", con texto del colectivo (San Juan y Cavestany), y Tomás Pozzi hizo otro tanto en "Tito Andrónico", que fui a ver el otro día a El Matadero (mola el rollo "Saw" que le han dejado, no lo conocía). Como esto es la interné, quede para ustedes este youtuberío con "El Último golpe", un cortometraje de Juan Cavestany y David Serrano, con Antonio de la Torre, Diego París, Andrés Lima, Roberto Álamo, Helena Castañeda... puro género animalario.

lunes, julio 27, 2009

EN EL OESTE SE PUEDE HACER, AMIGO

Mis amigos Rodri y Sergio son regidores en "La Tira", compañeros del curro. Resulta que el grupo del que son componentes "Desvelados", que terminan de conformar Gonzalo, Álex y Alonso (todos, aguerridos trabajadores de "el ente", y ahora, amigos también -qué nombres más castellanos-) y a los que uds. habrán podido ver ejecutando temas, ráfagas y cabeceras en el, por el momento, desaparecido "Saturday Night Live" de Cuatro. Pues bien, resulta que el grupo al completo, decía, llevaba fraguando el liarla parda e irse a rodar al oeste. ¿No les comenté algo en algún post pasado de que me iba a Almería o así? Dicho y hecho, los cracks se pusieron manos a la obra y, de aquí y allá, consiguieron liar a todo quisque (y me incluyo, encantado de la vida, eso sí) y partir al Western Leone a grabar la mayor fumada de la que fuéramos capaces. Ya no sé cuántos colegas, en un autobús fletado para la ocasión, una cabeza caliente, atrezzo de existencia absurda, muchísima voluntad y ganas de hacer el loco y la promesa firme y ciega de llevarnos la cosa con material holgado (como debe ser un videoclip, siempre que sobre) en día y medio de rodaje. Guerrilla pura.

El resultado: un amazingísimo fin de semana en Tabernas, Almería, rodando indios, vaqueros, supermanes, hombres-rana, toreros, ninjas, maestros jedis... ¿tunos? es posible, ahora mismo no me acuerdo; ¿Patricia Conde paseando por el desierto vestida a lo Barbarella?, ¿por qué no? Dos días, generando material en doble unidad constante y a la vez (la otra dire era Txispi, realizadora de "Se lo que hicisteis..."), mirando en lontananza los cactus desde el porche de un saloon, expeliendo humo seguido de escupitajo y sintiendo pisar madera. Todos convertidos en cauboys de esos, fríos como el acero, tochos como armarios de cuatro puertas. Filmando a destajo entre petardos gordisimos, peleas fingidas y piedrecillas en el suelo de arena. Siendo vaqueros en defenitiva, fumando polvo y acabando de mierda hasta los ojos.

Ya estuve en la tierra del cine el año pasado, en el Rolling Roadshow del Alamo Drafthouse, una experiencia inolvidable como la que más. En aquel viaje, me prometí volver; y volver, por supuesto, para rodar algo. No sabía si "Guris Guiris" o qué, pero cualquier excusa me iba a parecer cojonuda para volver a Tabernas. ¿Cuál mejor que ésta? Una vez más, simplemente fumar con tus colegas y desbarrar y divagar en viajes cortos en coche da lugar a proyectos que, de haber sido sopesados, presupuestados y promovidos no se habrían hecho nunca, o no se habrían hecho así. Nunca hay que dejar de "hacer", y en el oeste se puede.

El link de youtube que les casco es de "Se lo que hicisteis...", donde lo emitieron el viernes pasado


Como dijera Torreiglesias: Hagan de la leche bien fresquita, su refresco del verano.

jueves, julio 23, 2009

HOLLYWOOD NO EXISTE

Hacer "suecadas" consiste en coger tus películas favoritas y, básicamente, repetirlas a la birulé, como a cada le de Dios a entender. Exactamente lo que hacían Jack Black y Mos Def en "Rebobine, por favor", pero sin ese aire entrañable a lo Tornatore, es a lo que se dedican los personajes de "Hollywood no existe". ¿Que qué es "Hollywood no existe"? pues de momento un piloto que, roguemos al cielo, cristalice en serial televisivo. Una gamberrada de esas enfermas (que son las que más nos molan, ¿no?) producida por Lapierna Audiovisual, que cuenta con un reparto de lujosos interesantísimos: Gorka Otxoa, Jordi Vilches, Virginia Riezu, Miguel Luppi, Edu Morlan... y el Klaus Kinski gallego, Miguel Lago Casal, nuestro Jack Hunter de "Guris Guiris". La cosa tiene muy buena pinta, apela al grueso consumo y promete cutrez y artesanía a un tiempo.

Aquí les dejo un teaser youtubérico para ir creando ganas.

miércoles, junio 24, 2009

HÁBIL ARTESANÍA # 1

Con esto de "Hábil Artesanía", pretendo comenzar una saga de entregas (que se irán sucediendo con la intermitencia que a mí me de la gana) sobre secuencias a reivindicar del 7º arte. Evidentemente, no colgaré la partida de ajedrez de "El Séptimo Sello", ni el diálogo final en la lancha de "Con Faldas y a lo Loco", ni a James Cagney subido a un silo gritando "¡Mírame mamá, estoy en la cima del mundo!". Éste pretende ser un rincón donde colgar secuencias que juzgo de un mérito sobresaliente, bien por su ritmo, bien por su innovación (caso de haberla), bien por su refuerzo a la premisa dramática desde su narración visual, bien por un aprovechamiento molécula por molécula de los medios técnicos. Y si es de películas que, ni figuran, ni figurarán en ranking alguno de "Las Mejores de...", mucho mejor.

Y el primer cachico, va a ser una de las secuencias más memorables de "Las que tienen que servir". Producida en 1966, basada en una obra teatral de Alfonso Paso, dirigida por José María Forqué, sin duda uno de los grandes a reivindicar; y, dirigiendo la fotografía Cecilio Paniagua. Es una peli de estas protagonizadas por Alfredo Landa, Conchita Velasco, Amparo Soler Leal, Laura Valenzuela... alguno de ustedes quizá la conozca de haberlo pillado en "Cine de Barrio", aunque no es plan; porque Cine de Barrio, entre la gente nacida después de 1970, sólo se contempla como algo grotescamente cachondo o, como dicen los Bruttos, muy bizarro. Este filme es una de esas excepciones que a veces programan; como cuando emitieron, con su merienda de rigor y todo, "¡Vivan los Novios!" de Berlanga, una peli por entonces inencontrable. Como curiosidad del filme, la presencia de William Layton, auténtico introductor de "El Método" en España, interpretando a Don Johnny, el turista dipsomaníaco.

Verán ahora la gran secuencia en la que, entre Amparo y el bueno de Manolo Gómez Bur timan a una Margot Cottens que no alcanza a entender. Con ustedes, puro sainete cinematográfico... "Las que tienen que servir":


Cinco tiros de cámara, que son al final siete planos (número perfecto para llenar una jornada haciendo las cosas bien) para una secuencia de tres minutos. Únicamente siete para una puesta en escena que transcurre en tres espacios, con muchas idas y venidas, siempre potenciando la importancia de cada personaje jugando únicamente con la superposición de términos, y con un sólo salto de eje -por mor de la composición- de esos que dan igual; todo sin renunciar al ritmo, componiendo perfectamente de encuadre a encuadre y sin caer en ese mal que ha tenido su hueco en el cine español de las últimas décadas, que es lo que yo llamo el "hala, salid".

El síntoma príncipal del "hala, salid" consiste en un interés por los actores y las líneas de texto de tipo exclusivo: es cuando ustedes ven que han puesto la cámara en un plano general concreto o bien americano (dependiendo del número de personajes a retratar) y que parece que alguien acaba de gritar: "¡Hala, salid!... Poneos ahí y cascad". Un ejemplo muy claro de esto lo podemos encontrar en "El O... [el ataque repentino de un caniche, que me mordisquea la pierna hace que me sea imposible teclear el título del filme, todo vuelve a la normalidad cuando proyecto a la alimaña varios metros en la oficina]

Por cierto, este post se lo quiero dedicar a mi amigo y socio Lumi Carrasco, que fue quien me descubrió la joya.

lunes, junio 08, 2009

CON CENTRIFUGARAMA!!!

Quien nos iba a decir a estas alturas de Dios, en la era de la interné, los Atletas de Cristo y las elecciones macarras, que al arte del cinematógrafo actual se le iba a poder achacar el refrán rural de "Quien mucho abarca, poco aprieta".

Está bien, todos los producers del medio se han dado cuenta: el consumo de cine corre peligro. Ya no es como cuando apareció la tele. Ya ocurrió hace décadas. La televisión brotó en prácticamente todos los hogares americanos (a nuestro pueblo tardó unas décadas más, claro) y las películas, aunque cacheadas según los avatares del diseño de electrodomésticos, se emitían en en el salón de uno. Los grandes cineros se pusieron las pilas y comenzaron a utilizar al público como cobayas en mil y un inventos locos del Profesor Franz. Que si inacabables ensaladas de ...scope de dudosa patente (llegó a existir incluso un Iberoscope e Italoscope), que si gafas de cartón para que parezca que el bicho se acerca, que si Retumbarama, Atomovisión o cualquiera de esos pergeños que aparecen en "Matinee"... los feriantes del celuloide probaban y probaban a ver si el cine molaba más que la tele.


No se sabe qué pasó, pero el cine sobrevivió tal y como se conocía, sin inventos, a base de echarle talento y fantasía a la cosa (quiero yo pensar, que vaya usted a saber). Ahora, el E-mule le ha clausurado el ojete a los producers; el mundo es raro-raro, y la interné el mala-mala. Además la gente tiene pantallones en su casa, los ...scopes no van a funcionar porque el hijoputa que inventó el 16:9 se ha salido con la suya. Hoy, quien más quien menos, se agencia en un Mediamarkt una tele de esas cuya caja da vergüenza llevar por la calle. Se ven de puto culo, a no ser que te dejes una auténtico pastizal, pero a la gente le da igual porque "se ve grande" y el píxel no parece sentar tan mal como la neblina o la interferencia de toda la vida. El nivel de exigencia en cuanto a calidad (eso que tanto se publicitaba en los 80: que si stereo, que si blactriniton de ese...) ha caído estrepitosamente en los países donde no tenemos tradición cinematográfica ni la cultura visual está muy desarrollada (yo creo que España sirve bien de ejemplo, aunque habrá más). El ciudadano medio compra en la calle películas que han sido regrabadas con una handycam directamente de la pantalla, que se oyen peor que mal y en las que entran "escorzos" de gente que se va al baño. Y en las calles hay estrenos grabados así porque se demandan. Bien podrían haber películas con unos meses de existencia, donde la copia pirata sea una copia con calidad perfecta del DVD original; incluso ese gañán en cuestión podría aprender a utilizar el E-mule para tal fin. Pero no, les da igual; lo mismo que en los años 60 nadie pensaba en que si una película estaba rodada en 1:1'85, en su tele cuquísima de pantalla semiesférica sólo podía llegar a ver media peli, la gente compra pelis que ni se ven ni se oyen sólo por que están de estreno, si tuvieran algunos meses lo más probable es que el comprador en cuestión haya olvidado ya el título (sustituido por otro, confudido con algún remake/secuela o mezclado con algún vídeo gracioso o algún anuncio).

A esto hay que sumar otros aspectos. Para empezar, hay generaciones enteras que ya no ven la televisión. En el youtube (o donde sea) han comprobado que pueden tener lo que quieran en el momento que quieran y han mandado a tomar por el culo a la tele. Tengamos en cuenta que a estas generaciones pertenece gente muy joven, ya nacidas en plena democracia, con una cultura visual a la altura de sus coetáneos internacionales; conciben y comprenden el flash-back de cuatro segundos que surge por corte, cuando sus abuelos (e incluso sus padres, en algunas promociones) necesitan a toda costa el difuminado ondeante con sonido de arpa y un cambio de, por lo menos, vestuario en los personajes. Y lo más importante, la tele ya abandonó a todas estas criaturas hasta expulsarlos, a base de aumentar el contenido para sus abuelas. Por H o por B (¿esto se escribe así?), el caso es que estos chicos consumen píxel a tope. Y más cosas aún: hay tuentis, feisbuks, series rodadas con cámara casera, diarios audiovisuales, parodias domésticas, trailers falsos de adaptaciones inexistentes, cortos muy cortos y baratos (como esos que hacemos nosotros)... y todo lo que conllevan esas producciones: encuadres que espeluznaría a cualquier profesor de composición, fluideces jodidillas, ausencias de continuidades y direccionalidades, iluminaciones que son "alumbrados", sonidos llenos de "pellizcos" y roturas... desprofesionalización generalizada que lleva a nuevas concepciones y admisiones del lenguaje audiovisual en general.

Es decir, en los albores del cinematográfo no se podían hacer primeros planos, porque la gente entendía que aquel señor de la película tenía la cabeza enorme. Luego, por convencionalismos que ya venían de otros ámbitos (los retratos, las fotografías), el público compra. El cine añade más y más recursos a los que el personal se va adecuando; de tal manera que los que hacen cine ya cuentan con esa complicidad y ese aprendizaje por parte del respetable, que no deja de absorber. Curiosamente, dichos añadidos desproveen cada vez más al cine de su capacidad de retratar lo real (que sí, que siiiií, que también hay documentales, pero ahora hablo del otro cine, del comercial): con el tiempo llegamos a ver una cara con las dimensiones aberradas, distancias focales imposibles para el ojo humano, captamos sonidos imperceptibles en la vida real, ¡perlas de luz que entran en óptica!... e incluso poniéndole el cielo todo de azul, usted creerá que en la película es de noche con que tan sólo lo mencionen en el diálogo. Hoy en día, además, hemos aceptado hasta la idea del zoom como algo natural, y la mentira puede ser superlativa. Además, cualquier chaladura visual que uno cree estar inventando, seguramente esté hecha ya o incluso habrá alguien más probándola en ese preciso instante.

De ahí a que, por ejemplo, no haya actores en una creación hay un paso. Paso que ya se ha dado y el revuelo que montara en su momento "Deprisa, Deprisa" en el Festival de Berlín, con esos premios al mejor actor a gente que no era tal, ya no es posible. Como se sabe de trampas cinematográfica, se acepta el allanamiento que sea del universo real al de ficción. Del todo. En "Dogville" no sólo la peña compra que no existan paredes (ni la cuarta, ni ninguna, ya saben que están pintadas con cinta de carrocero), cosa que tampoco era nueva, si no que además se acepta, sin ninguna pudibundez que el lenguaje narrativo sea el de una comunión, que se evidencie la presencia del "señorquegraba" que anda por ahí, a ver lo que pilla.

En medio de todo este zipi-zape, los cineros de hoy andan revueltillos. Ya conocen ustedes, que son gustosos de perder el tiempo con la interné, la locura paronoide del desaparecido James Cameron, que anda con lo del IMAX y el 3-D que no caga. Y es que, señores como éste, afirman ya que a la segunda va la vencida y, esta vez sí, el futuro el cine está en ver las cosas como que te vienen y te ¡Aumpf! Esto hace subir las ...inas del cerebro, le centrifuga (como decía Azcona al respecto de los parques de atracciones y las discotecas) a usted y a su señora y da de qué hablar con el compañero con dinero para gastar en ocio. Mientras tanto, es sabido y comprobado que le meten al aturdimiento per se sin engendros mecánicos ni sistemas de sonido para más de cuatro orejas. Prueban a aturdir, tanto en contenido como en forma, para que el espectador tenga una vivencia cinematográfica sin igual, bien confusa y agitada. Esto que se decía siempre de que las buenas pelis son aquellas en las que uno se queda pensando cuando sale de la sala sigue en vigor; ahora, uno piensa y repiensa tratando de aunar fragmentos para desentrañar de qué coño iba la peli que acaba de ver.

Nada está claro, el "Confusiorama" debía de ser hoy, y desde "Gladiator" (la mala, no la del boxeador), anunciado como una atracción visual más. Como el timo del THX o las butacas Lovenest para refrotarse la pelvis por 0'50 más. Ya ha pasado tiempo desde que se rodó la primera secuencia de acción desde todos los ángulos posibles; luego, con "Gladiador", le echaron cojones y montaron todo el material sin deshechar uno sólo de esos ángulos. Usted podrá pensar que le tengo manía a "Gladiator"; pues mire, sí (y hablo de lo visual, eh, al margen del guión, que también me parece una puta mierda). A partir de ahí, sólo queda flipar. Cualquier intento de observación por troceo es imposible, sólo lleva al cabreo. Hay que fluir, dejarse abotargar por las esquirlas de palomita en la encía y barruntar el argumento según ocurre frente al careto de uno. En la trilogía famosa, que nuestro profesor del TAI Joaquín Hidalgo daba a conocer como "las mierdas del Tolkien" supone el triunfo de la fórmula. Los planos que recogen a más de seis personajes (entre orcos y gente disfrazada para una cabalgata de Reyes) poseen tanto parkinson, que los actores bien podrían estar sentados echando cañas, con el sonido de espadas ya luego... todo un totum revolutum de plasticidad imperceptible, lleno de cámaras lanzadas en tirolina, meneadas a mano con vibratto, lanzadas al azar o fillageando a más no poder... donde los zooms se usan con la poca vergüenza de la tele-kitsch de Valerio Lazarov, donde la gente cae al suelo con el hacha en una mano y, por corte, están de pie blandiendo el hacha en la otra mano y con una de esas cámaras lentas de posto (a lo "Walker Texas Ranger"). Hostia, ¿no tenía claro Peter Jackson qué plano iba a ir en cámara lenta y qué no?, tan dificil es hacerse un storyboard en una peli donde se gastan millonadas sólo en café. La épica yo la suponía poderosamente plástica, sobriamente expecificativa, narrativamente férrea... pero vamos, a mí no me hagan caso que no tengo ni puta idea.

El caso es que, en las últimas semanas, he visionado unas cuantas pelis exponentes magníficos de esta cosa. Dos son como "de genero", y lo entrecomillo porque no sé en qué genero englobar pero son "de genero" (no de actores hablando mucho y llorando, que es "lo otro") y la otra es una peli española cuyo título no voy a decir precisamente por eso, porque es española y, como este país es una casa de putas mayúscula... Las otras son "Terminator Salvation" y "X-Men Origenes: Lobezno". Vaaaaaaaaaale, no se me echen encima los amigos del Dogma 95, la Librería 8 y 1/2 y las fichicas fotocopiadas de los Renoir Princesa. Lo sé, son pelis que supuraban mierda desde el trailer; pero las ví. "Terminator Salvation" es Terminator 4 y quise cerrar la saga (se ve que no escarmenté con la 3) y "Lobezno" la ví porque... bueno, lo reconozco, me trago todas las mierdas que adaptan de Marvel movido por la curiosidad (eso sí, las que jumelan de lejos me las bajo del E-Mule que así, como casi nunca las termino de ver, no tiro mil pelas de las de antes) La otra española de antes no tiene nada que ver. Llamémosla "Españolada Trascendente", no es "de genero" si no "de autor".

Los tres filmes, con sus dimes y diretes y teniendo poco que ver entre sí, pecan de lo que les hablo: afán de aturdimiento. Justo al contrario que otra producción, también de actualidad, que a priori huele a lo mismo, pero que resulta ser parangón de la otra idea (la de la legibilidad narrativa/visual); y hablo de "Doomsday". Y que conste que la presencia de todos estos títulos en este blog sirve para ejemplificar, a ver si se van a pensar que sólo veo "generete", que yo le metí en su momento al programa de Garci pero a base de bien, eh (incluso al Gasset me tragaba; y, si me pillan en privado, les confesaré que también veía lo de la Siñériz y el Figueras).

"Doomsday" es ejemplo de otra cosa. Viene a llenar las ansias del cinéfago amante del eclepticismo. De alguna manera, en el futuro apocalíptico que se recrea en la cinta se mezclan elementos tan dispares como los figurantes ataviados a lo "Mad Max", los militares macarras muy a lo Carpenter, la macrotecnología imposible de la Ciencia Ficción menos rigurosa, las películas de Espada y Brujería, el gore aspaventoso... lo mismo sale un malote con cresta y piercings en los pezones, que un señor enorme vestido con una armadura de justas y un escudo y una espada. Pero, como dice la canción de Los Módulos, todo tiene su fin. Ninguno de los factores a mezclar está fuera de los demás; son géneros y fórmulas distintas, pero todo está dentro de un mismo tono y al servicio de exactamente la misma trama. Simplemente es una peli rica en mezclas; como se suele decir, ahí se da la "mezcla de géneros" (que es un termino, como tantos otros, pervertido hasta la saciedad), pero nadie se pierde con el argumento en cuanto a lo narrativo; ni tampoco se centrifuga con lo visual (y eso que la peli es bien rápida y bien moderna). El personal se la puede flipar agusto al mismo tiempo que se entera de la sinopsis, de quién dispara a quién y de dónde se han recibido las hostias. Con menos aún de lo que sería un tercio del presupuesto de "las mierdas de Tolkien".

Como "Terminator Salvation", vamos. ¿En esta peli el prota será John Connor porque transcurre toda en el futuro?, ¿habrá otro robot T-800 porque Terminator tiene que ser de "roboces"?, ¿irán los dos juntos o habrá un tercer protagonista?, ¿saldrá Arnold?... la respuesta: sí a todo y todo a la vez. Sale John Connor, va un Termi (¡que no se sabe que es un Termi hasta el final!) que fabricaron de un humano del que guardaban su cuerpo, sin hielo ni vinagreta ni nada, desde principios del siglo XXI. ¿Ven lo que les digo?, ¿no les parece el supuesto "giro sorpresivo" directamente una soplapollez rotunda? (tan grande como la supuesta muerte de Gordon y su sorpresiva resurrección en la última obra maestra de Nolan)


No puede haber un bueno, un malo y punto pelota, no; hay que enredarlo todo porque roboces ya hemos visto en los anteriores "Terminator", que además son mejores, y disparos y acción llevamos mucho tiempo viéndola, aunque desde hace una década sea toda de CGI y sea una puta mierda. Argumentalmente hay que liarla parda también. Se derrocha centrifugarama (esa vez argumental, o literario o como quiera usted llamarlo) en guión absolutamente increíble. Pero "increíble" en un sentido literal de la palabra. Nadie puede tragarse semejante patraña. Vale que el malo de la 2 era de metal líquido, vale que el de la 3 tenía tetas que se hinchaban a voluntad, pero lo de esta peli no hay quien se lo crea.

Si a esto se suma que los referentes del cine de acción para McG parecen ser las persecuciones de "El Escuadrón Diabólico", y que el Kung-fu-caballerozodiaquil de la desvirilizada y apatochante saga "Matrix" (con cuya primera entrega un servidor escarmentó sobradamente, mucho daño han hecho esos hermanos) ha calado hasta el tuétano, el aborto resultante es una peli con una carga drámatica absurda y larguísima, con giros sorpresivos (que no sorprenden, no por esperados, si no porque te la sudan) dando la coña constante, con incongruencias que te permiten "domar" a los terminatores con un pen-drive (no es coña) y con planos poco explícitos, mal delimitados, y colmados por el ordenador; de estos a los que les dan un rollo en "pospo" como "muy doméstico".

Y "X-Men Orígenes: Lobezno"... ejem, ejem, puta mierda seca que sólo sirve como tope de mueble. La realización es "al uso"; eso sí, como la modita ésta de ahora de hacer efectos especial dejando que el ordenador se en cada plano, para que la gente pueda señalar con el dedo y decir: "mira, está hecho por ordenador, qué de puta madre". Aquí el aturdimiento viene sólo por vía guión, que es la polla. Si Lobezno tiene determinados poderes, ahora sólo tiene los que al guionista le conviene para colarnos ¡una vez más! los putos ¡giros sorpresivos!: "¡¡¡Dios, la chica estaba viva; menos mal que Lobezno no tiene olfato superdesarrollado que le permite oler la sangre falsa si no...!!!". Hagamos de Dientes de Sable su hermano, que luche junto a él; presentemos versiones bakalas de personajes que no vienen al caso, hagamosle perder la memoria de un disparo con balas de cachondeo para que cuelen X-Men 1,2 y 3... Señores de la Marvel, ya sé que producir pelis de superhéroes da dinero ahora mismo, y no me parece mal que se aprovechen (de hecho, me parece natural), pero... ¿tienen que ser las pelis así?, ¿no tienen ustedes a señores en nómina para que escriban?

Queda por desgranar otra peli con "sobredosis de ajetreo", la española del autor, que me va a ser difícil criticarla sin mencionarla. Qué va... Sólo imaginen: película de actrices susurrantes, alguna a la que no se le llega a enter nunca; sexo de estética cuidada pero con la suficiente presencia como para llegar a ponerte palote; actitudes por parte de los personajes para escandalizar al burgués; contenido social y reflexiones acerca de la vida/muerte/maternidad/soledad; y mucha belleza exótica. Bien, después de hablar de "Lobezno" y de "Terminator 4", la peli no se les adivinará muy centrifugante precisamente. Pero es que ése es sólo su planteamiento y, por llamarlo de alguna manera, cebo. Luego la peli se va por mil derroteros de la hostia. Y no hablo de cambios de localizaciones bruscos y "fuera del rollo". No, de hecho nada está fuera del rollo, simplemente hay muchísimo. Poderes sobrenaturales, crítica social, apuntes a la ciencia-ficción, psicoanálisis, chistes costumbristas, performances de estas a lo ARCO, cetrería, islam, Nueva York... un cacao, vamos. El contador del DVD marcaba ya más de hora y media y, de repente, la cosa va de otra cosa. Vamos a ver, no se confundan, la película no es de los Taviani ni nada, no pretende ser surrealista ni es un musical lisérgico como "Fantasía". Tiene un argumento (y cien) que se sigue y se va pillando, pero que no se concibe, como "Terminator 4", joder.

viernes, junio 05, 2009

Stereo Total - Wir Tanzen Im 4-Eck

Tiene ya algún tiempo, pero sigue aunando sencillez con efectividad (qué pedante me estoy volviendo, voy a valer para entrar en la Patrulla de Sánchez Dragor)

jueves, mayo 21, 2009

INTER-FACE

Es el título de uno de los cortometrajes mejor parados del movilfilmfest (¿deducen, no? festi de cortos filmados con teléfono móvil) de este año, que creo que celebra su segunda edición.

Esta vez, me hago eco de "Inter-Face", dirigido por Flavio G. García, porque en él pueden redescubrir los encantos de una de mis chonis que poquito a poquito, ha ido siendo más cosas forjándose una carrera de acero (ya ha sido cajera, enfermera y ahora pintora). Hablo de la entrañable Esther Rivas, que además ha arramplado con el Premio a la Mejor Actriz. ¡Enhorabuenísima, Esther!



miércoles, mayo 20, 2009

MIERDA MÁXIMA

Hace un par de posts, justificaba lo malas que eran siempre las historias de mis mierdas y lo ausentes de trama, argumento y contenido que están. Hace uno, les contaba que me iba a Murcia a embarcarme en una mierda nueva que prometía ser trepidantemente cinematográfica. Tras ambos posts, llega éste que es mezcla un poco de los dos. ¿Qué resultó del REC: Murcia? Mierda Máxima. Sazonada con momentos de risas, pero entre mierda.

Que nadie me malinterprete, no tuve ningún problema con la Consejería, ni con el evento en sí, ni con ningún murciano. Llegué allí sin idea. Con una somera-somera, que fue hinchándose de pretensiones según avanzaba la semana. Mientras no pude arrancar el rodaje todo fue maravilloso, estaba con mis compañeros del notodismo, todos juntos jugando a hacer películas y todo guay. La putada fue el aborto resultante.

No me voy a quejar de los avatares físico-anatómicos del rodaje, porque de eso hay siempre en todos los rodajes. A las quemaduras solares y las protuberancias ácidas de los mosquitos, que todo el mundo lucía, sólo le tuve que sumar un hostiazo en la espalda contra el canto de la ventana del hotel (todavía tengo la cicatriz fresca). El rollo es que todos (algunos más que otros, Carlos Vermut se vió obligado a repetir el corto entero el día antes de la entrega, y Oriol Puig-Playà debería escribir otro post entero con todo lo que le ocurrió) nos cagamos vivos, luchando contra la informática y las reglas de Einsenstein, para poder escupir un mal DVD con la criatura.

Yo, no lo acabé. Directamente.

La cosa se quedó en un parcheo cutre de todo lo que traje. Era de esperar que la foto fuese un desastre (es de día y de noche por plano-contraplano) y que todo se oyera de ojete (that's right!), pero además no lo acabé. Eso sí, no dudé un segundo en joderles noches también a los demás. A Efra (Efraín Parrilla, ya clásico) le tuve haciendo unos extraños fx que le envié a Madrid por la interné y Jim-Box me estuvo capturando, convirtiendo y volcando mis mierdas (como si no tuviera bastante con la edición de las suyas). El caso es que, designios del software, no se pudo exportar el proyecto, con lo cual no hubo copia en ningún formato.

Fue el propio Jim-Box el que me sugirió salvar la proyección de los estrenos de los cortos mediante una exhibición autoral. El pretendía que emitiera el corto directamente de la pantalla del portátil, encuadrando el visor del Premiere con la cámara y charlando con el público en directo, explicando al personal mis razones para tal desaguisado. A mí me pareció que tal performance sólo era apta para alguien con vis cómica (es normal que Jim lo propusiera, él habría salvado la situación perfectamente) así que, hábil de mí, sólo llevé a cabo parte de las sugerencias del gijonés: grabé el corto directamente del ordenador y a tomar por el culo. Estaba tan enceguecido que sólo quería proyectar lo que fuera, aunque fuese para malcumplir con Murcia.

En el momento de la proyección, después de una presentación en la que autojustifiqué como pude, borracho como una cuba y con el temor éste que se tiene a que no te entiendan porque no vocalizas, estaba absolutamente cagado de miedo. Después de hacer el ridículo bien hecho, le dí un Play a la cámara para reproducir mi screener doméstico... y me piré, abandonando a Mariam Hernández (a la sazón protagonista de la cinta), a quien dejé todo el marrón ante la gente del festival (supongo que no lo pasó nada bien) y a mi novia (que supongo que tampoco).

En el hotel tuve un ataque de histeria. Lloré, grité, imprequé, mi hinché a porros a ver si así atenuaba algo la mala hostia, golpeé la pared, juré contra Dios y el santoral entero condenando seguro mi alma al infierno para siempre (los rodajes no son un lugar apto para Dios, si pasa por uno puede acaba embadurnado de mierda). A las mil de la mañana, después de haber sido el compañero más descortés y no haber acudido al copeo con mis colegas de cineo, abotargado por el costo y exhausto, me dormí. A la mañana siguiente, uno de los actores (no se dan nombres, ya sabéis como este mundillo), encolerizado por no haber tenido su juguete a tiempo, por haberse quedado un día sin playa y, supongo, por alguna razón más que desconozco, me envía un sms que servía de perfecto colofón para el finde. En el mensaje era un compendio de odio hacia mi persona: en él, el comediante en cuestión me prohibía que usara ninguno de sus planos ni locuciones en el montaje, so pena de demanda, y me advirtió que, jamás de los jamases, iba a tolerar que su nombre se viera relacionado con el mío. ¿A qué se referirá este caballero con eso de "mi arte"? Aquel domingo a las nueve de la mañana, con el móvil en la mano, no supe si sentirme culpable, ofendido o si directamente mi cuerpo se había colado por un roto a lo dibujo animado hacia un universo de esos que se solapan con el nuestro y donde suceden cosas rarísimas.

Imaginen el marrón. Ahora la pesadilla no ha acabado: tengo que terminar la cosa y no puedo usar la mitad de los planos que grabé. Tengo que acabar el puto corto, retocar las pijadas que conllevan las ediciones y retirar/repetir los planos del artista a quien me refería antes. Además, todo este arrebato de divismo a desencadenado una política de desconfianza entre los que organizan el percal, y ahora piden que obtengamos el permiso del resto de actores "porsiaca". Tengo que desembarazarme de este cortometraje cuanto antes y no tengo tiempo. La razón: más mierdas. "Guris Guiris", la puta peli, una follada anal que me va a hacer Hacienda (porque hacienda somos todos, pero unos "dan" y otros "se ponen"), algún/os proyecto/s de videoclip por ahí (en todos los casos, por supuesto -y eso es lo de menos-, sin beneficio material). El caso es que todo son papeles, mails, llamadas y llamadas de teléfono, lamidas de esfínter, fingimientos de carácter, ingestas de dignidad y repentinas palmadas de pasta. Menos mal que en "La Tira" todo está sosegado, tranquilo y rutinario. Ir a "La Tira" es como ir al instituto: un lugar al que tengo que ir de lunes a viernes a cumplir mi labor y pasarlo bien con los amigos.

Lo peor es la constatación del proceso de frustración al que me someto con cada nueva mierda que pergeño. No soy muy de obtener recompensas (de esas morales que dicen los artistas) de mis "vidios", pero alguna que otra a veces cae. Aunque sólo sea debido a la reiteración en el proceso de montaje, lo cierto es que suelo odiar cada mierda que filmo al poco de estar terminada. Esto no es malo, es bastante normal y le ocurre a mucha gente que se dedica al "cineo" y así a vivir del cuento en general. Es decir, me resulta más que normal que, sobre todo a estas alturas de la vida, "Tía no te saltes el eje" (por ejemplo) me resulte un soberano coñazo, y que cambiaría quinientas cosas del cortometraje. Pero la impresión obtenida con trabajos más recientes (digamos de, los últimos dos años) es otra: no estoy nunca muy convencido con el guión (ya les narré hace dos posts), conforme ruedo compruebo cómo no es bueno, nunca estoy satisfecho con ningún plano pero no quiero perder el tiempo mejorándolo o buscando otro mejor y, al final, cuando la cosa se acaba, ni me gusta verlo, ni que lo vean, ni siquiera reconocer que es mío... y sinceramente, dejo en la superficie todas aquellas cosas que hacen que el cine sea malo y que reconozco como tales debido a un criterio que juzgo como suficiente para determinar si una peli es objetivamente buena o mala, al margen de que me guste. Tengo en mi haber un enorme volumen de marrones por rematar y soy plenamente consciente de lo nefastos que van a ser si algún día ven la luz.

Según se vaya desarrollando todo, les pondré enlaces a chorrón para que puedan partirse la polla de mí agusto. Ahora me voy a casa, a poner la tele para insultar a las señoritas y los caballeros que aparezcan en pantalla. Me relaja muchísimo poder faltar el respeto a quien no te puede responder.

martes, mayo 05, 2009

TODOS AHÍ COMO CABRONES 2

Porque ya había un post que se titulaba "Todos ahí como cabrones". Y parece ser que muchos de la caterva de notodofilmfestivaleros vamos a seguir alimentando esa sensación de generacionalidad que mola mucho creerse. Estamos en Murcia, hemos venido al REC MURCIA en medio de una miasma de tensión política generada por nuestra presencia (ya se pueden imaginar: a los políticos les flipa discutir y el gasto de dinero para cultura siempre es buena excusa). Tenemos que hacer un cortometraje cada uno en lo que dure esta semana. Tenemos que parirlo, rodarlo y montarlo en estos días para que se estrenen este sábado. La mayoría de estos comienzan mañana sus rodajes; yo empezaré el miércoles, ya que tengo que esperar a la protagonista (ya les desvelaré no se me impacienten -imaginen que se lo digo y luego no viene-) que conformará un reparto que, de chiripa, ha salido de lujo-lujo.

?Quiénes estamos aquí?, pues somos (miren, miren qué clásicos):

Oriol Puig Playà
Edgar Lledó y Txema García
Carlos Vermut
Vicente Molina
Mercedes Domínguez
Víctor Moreno
Jim-Box
Arturo Artal y Juan Carrascal
Beñat Fontaneda y Ortzi Acosta
Kike Narcea

Hete aquí el vídeo promocional del evento. En cuanto pueda contarles nuevas acerca de corto les diré. Mientras tanto, sean buenos.

lunes, abril 20, 2009

"...Y LUEGO HAY QUE CURRAR, CLARO" Y OTROS AXIOMAS DE FE

Esas fueron las palabras textuales del fin de una larga parrafada de José "Pin Estela" Avello Flórez cuando, en mis años de adolescencia sesuda, le comenté que quería acometer la escritura de una novela. Me dijo que sí, que sí, que había que documentarse (aunque del período histórico sobre el que yo quería escribir se sabía poco y bien podía inventarme lo que fuera), que había te tener en cuenta los rigores y demás... "y luego hay que currar, claro". Venga, venga, que hace tiempo que no posteo, que son varios los marrones (vuelvo a jurar que ya les contaré cuando se pueda).

NOTA: en este post me refiero siempre y me referiré al único proceso de la escritura (por supuesto, de la audiovisual, claro -si no ¿qué coño hacen en este blog?-). Cuando hablo de crear, parir, "trabajar"... nunca me refiero a producir, rodar y otros oficios, sólo al proceso de escribir.

Como dicen en "Qué Vida más Triste": Locurón. Todas esas cosas que se cuentan de siempre, que si Picasso (creo que era Picasso) decía que la inspiración estaba bien, pero que estaba mejor si te pillaba currando; que si en el Hollywood de los Años de Oro, los grandes productores se asomaban a las oficinas de guionistas con el único propósito de comprobar que las máquinas de escribir rugían... y he aquí la movida. Las teclas del ordenata (o de la Olivetti) no se mueven solas y necesitan de unos dátiles que las aporreen. Las ideas se acumulan y las abstracciones también pero luego hay que darles salida real. Y los familiares y amigos de uno aún se asombran cuando te ven con un guión en la mano y te preguntan: "¿y todo ese tocho lo has escrito tú?". Se cuantifica al peso, porque bien es sabido que hay que hacerlo y que cuanto más papel tenga más se ha tardado y por tanto más vale. Luego, la realidad es otra.

Es curioso como lo cuantificable en cuanto al trabajo (en este tipo de trabajos nuestros, si es que se les puede llamar trabajo -un servidor mismo, para muchos, sigue siendo un vago-) es inversamente proporcional a la superficie física que resulta ocupar. Cuando uno pare determinadas páginas de guión cinematográfico, se da cuenta de que donde hay que echarle horas es a esa cosa de la estructura. Que no es si no el continente del posible discurso que tenga el filme.

La estructura es "el ente", la movida esa de los plots-points, el clímax y mil y un tecnicismos que usted habrá escuchado y/o leído día sí y día también; bien en algo que alguien cuenta sobre Syd Field, bien en algo que uno oye a un analista de Stephen King por la tele. Es el chásis de los autores sobre el que sostiene el devenir de los personajes, el camino que conduce la atención del espectador, un pingüe beneficio para talleres de escritura, la verdad máxima... Y, a día de hoy, llovido todo lo que tenía que llover, literalmente miles de años después, igual que los cánones de Polícleto para la belleza, la cosa sigue estando así para el rollo de la narrativa cinematográfica escrita.

Hay artistas rompedores que lo intentan, eh. Caballeros y señoritas que se esfuerzan con ahínco en derribar cualquier concepto de estructura posible, y que se cagan en Syd Field, en Mc Kee y en Grecia entera. Esto suele traer dos resultados posibles: o la cosa resulta un coñazo proporcional a su propia duración; o bien la obra termina abrazando una suerte de estructura chapucera que surge del azar sin que el autor se de ni cuenta.

Los antiguos ya le metían a esto de la plantilla para estructuras al escribir. Y aludir a las civilizaciones europeas clásicas es siempre argumento de fundamento. Pero es que además del condicionante tiempo, también respalda la idea el condicionante espacio. Y es que, a grandes rasgos, con ligeras variaciones y distintas nomenclaturas, la idea de estructura narrativa en cualquier tipo de diégesis (junto con la demonización del incesto que, se sabe, lleva a la monstruosidad) es aceptada "aquí y en Cuenca", como se dice popularmente, tanto en Oriente como en Occidente, como donde no saben leer.

El año pasado (o hace dos igual), a muchos de ustedes, como a mí, les maravilló la idea de que David Cronenberg visitara "Redes". Con la entrevista ya bastante comenzada, enharinados ya en un diálogo propio de Reed Richards y El Pensador Loco de cañas, Punset le preguntó por el futuro de las películas. Sugería que todas las pelis, en un futuro bastante próximo, tenderían a deshacerse del "relato", evolucionando a un espectáculo/arte de sensaciones visuales e impactos ópticos (algo así); pero Cronenberg (y eso que él es más bien un experimental) rechazó la idea de plano. El cineasta alegó que el cine necesita esa idea de estructura para consumirse mejor, que todo el mundo tiene el concepto de estructura demasiado arraigado; que no sólo son las películas, los libros, etc... es el propio concepto de desarrollo de la vida que tenemos. Todos sabemos que hemos tenido una niñez (un período vital bastante corto), que luego pasar a ser madurez (el tramo más largo de nuestras vidas), y luego una vejez (más corta aún que la niñez), que acaba en muerte (el "clímax"; todo lo que ocurra después de la muerte es una "coda"). Por tanto, la impronta viene de fábrica, es como filosofía natural básica.

Todo el mundo lo sabe y nadie pues debería perder más tiempo en discutir esto. El cine acogió la idea de consumo por narración en seguida, y no del consumo por contemplación (como puede ser un cuadro o un cromo) y gracias a ella sobrevive hasta nuestros días y no ha desaparecido como un "entretenimiento de barraca de feria" (uno de los Lumiérè dixit). Más tarde, acogería también otro montón de elementos de diferentes artes que ya estaban por ahí: escenografía, actores y actrices, vestuario, atrezzo... (del teatro salieron muchos). Y hasta hoy, el cine que se perpetúa, que cuesta y que genera dinero, que se comercializa y se sustenta es el cine con argumento y actores donde se recrean historias que suceden en la "vida real" (en la vida real que al autor le salga de los cojones, eso sí), que tienen un principio, un nudo y un final (aunque esté descolocado, que se lleva mucho ahora) e incluso que "van de algo".
Y que sabemos que es así, qué cojones. Que nos gusta a todos saber siempre menos que el guionista y que nos zarandeen de aquí y allá, que contar la peli sigue siendo un placer y que lo bien hecho bien parece. Que gracias a esa cosa llamada estructura "Perdidos" es la polla y el "Secret Invasion" de Marvel también (resulta muy sorprendente lo que ha hecho B. Michael Bendis, que ahora resulta que lo que escribió desde que entró a currar en la editorial tiene sus ecos y desarrollo con lo que se está desarrollando actualmente, más de cinco años después). Son historias gestadas en su totalidad antes de ser acometidas, con un entramado tejido por hilo fino (y me vuelvo a poner Bollero). Que luego queda muy coño, y la gente se lleva la mano a la boca y exclama "¡Hala!".

Pues bien, señores, con todo esto, ya pueden concluir ustedes que soy un pro-estructura de tomo y lomo, un amante de lo riguroso y lo mecánico. ¿Por qué entonces nunca me lo curro? Y no sólo no me lo curro, si no que soy consciente en todo momento que lo que estoy haciendo carece de estructura (bueno, la tendrá porque le sale sola, pero sin más) premeditada y cuando veo el trabajo termino advierto las taras que vienen de ahí. Precisamente por lo referido en los primeros párrafos: el trabajo de establecer una trama, hacer deambular a los personajes por la misma, sin que nada se salga, que todo progrese, que todo sean refuerzos de la premisa del filme (del contenido)... ahí está lo jodido, donde te puedes reventar los sesos poniendo y quitando. El resto es sólo currar. Lo previo a la estructura, las ideas, no se puede plantear como un curro en sí mismo, ahí hay que abrir las 24 horas, simplemente absorver del transcurrir porque es bastante vacuo (y frustrante) sentarse frente al folio "a ver qué se te ocurre"; y lo posterior a la estructura, que no es si una descripción más detallada de todo y los diálogos, es "simplemente ponerse", es sólo cuestión de echarle horas y además no suelen ser muchas. Este último proceso podrá hacerse con mayor o menor tino, dependiendo (creo yo) de los talentos del ejerciente, pero el intermedio, el proceso donde se gesta el armazón, el tono y el ritmo, es que tiene requerimientos especiales. El tiempo de trabajo con la estructura puede variar dependiendo de muchos factores y también puede uno quedarse enmarañando en un universo superpuesto de esos, y caer en una espiral de "interiores/noche" de la que puede no salir con la salud mental inmaculada.

Ahora ya, como acabo de exponer este concepto (o expresar una opinión, según se malpiense) y además me he autojusficado de manera blindada, para que, a partir de ahora, a cualquier carencia que tengan mis mierdas le pueda achacar que no tengo tiempo para currarme una estructura. Y lo más chungo es que es verdad, "El Tiempo de Plácido Meana", esa peli de nunca acabar (por cierto, le hemos ido metiendo mano y sólo nos quedan 30 págs. de guión), ha sido reescrita tropecientas mil veces, sólo una antes de comenzar su rodaje, e incontables a lo largo del mismo (claro que es un rodaje que está durando dos años) y la trama ha dado más vueltas que El Fugitivo, incluso han aparecido personajes que nunca estuvieron y que ahora son capitales. A ver a qué grupo pertenece la cosa cuando se acabe, si al de las pelis con estructura tenue porque la cosa ha brotado de casualidad, o al de los tostones inrrumiables. Pero que vamos, que piensen lo que quieran.

Por cierto, y aunque no tenga nada que ver con el tema que tratamos, que el Efraín ya ha levantado la recientemente desaparecida (por impago) web de "Guris Guiris". Ahora estamos en http://www.gurisguiris.es/; que igual el .es es menos conocido, pero es más español (y el .com lo había comprado ya una empresa de esas americanas). El noveno capítulo ya bulle, en brevas, les traeré noticias frescas.


viernes, febrero 27, 2009

TRAUMAS INFANTILES # 4. TELETUBBIES

Sí, lo sé, los "teletabis" no pueden haber supuesto, ni de coña, un trauma en mi infancia; pertenecen a otra generación de niños (con el cerebro más frito que el nuestro), este post no va a tener nada de ochentero y a los más modernos y vanguardistas no les va a gustar nada.

Los teletabis son esos bichos panzudos de quienes todo el mundo se ríe, cuestionando constantemente si son maricones o no. Y de la fenecida Cacosmia.net (siempre la llamo así), aquel fanzine weberico donde podíamos hacer cachondeo con toda la sanies que nos producía el no follar, es de donde extraigo el material para este post. Recupero el que, en su momento, fue el vídeo más exitoso de la cochambrosa página. Javier Redondo, el Lafiamma de "Guris Guiris", me contó en una ocasión que, en viendo los teletabis, descubrió un diálogo que, por arte del doblaje al castellano, resultaba de un interés lisérgico máximo, de una bocanada de chabacanería y verdor soez que agradaría al más casposo. Ni corto ni perezoso, a la siguiente tanda de repeticiones del serial para niños pequeños (muy pequeños -o tontos-) estuve más que atento. Todos los días bien temprano, me levantaba y ponía la tele para ver esas barrigas coloridas repitiendo una otra vez cada gilipollez y aturdiendo a la infancia. Y, por fin (pérdida de tiempo absoluto), di con el episodio en cuestión, con la gracieta para gañanes de verbena. Quede aquí para quien no la haya visto, directamente extraída de un youtuberío de Cacosmia.net (con su "Afrikaan Beat" de Bert Kaempfert de rigor) para amortizar Amarantos y Badilas:



Lo que nadie se cuestionó nunca fue el sexo de los bichillos. Sí señor, Po es una chica.

Seguiré posteando, sigan perdiendo el tiempo.

miércoles, febrero 11, 2009

ALAMEDADOSOULNA, LA PELÍCULA

Es extraño que, en dos post seguidos (vean tras éste el de Rubi Durango), hable sobre dos trabajos del mismo colega. Pero es que Gonzalo Munilla, cuyo nombre siempre linko a su página "Chistes de Autor", está que no para. Autor de chistes, descacharres del humor como esa pieza titulada "Gnoquis on the block"; poeta -traten de hacerse con "La Sala de Lo Penal"-; liante viral, gondolero co-fundador de su baratoductora Antología Anal (su videoclip "Me peto a Laura" lo ha visto todo el mundo, y su iniciativa de "Trainacting" salió en la prensa sociata y se gastó en "El Hormiguero" y todo); y, por supuesto, director de cine. "Benelux" en su superocho, con su voz en off y contando las cosas de tres en tres, cosechó éxitos y premios en sitios de lo más dispar (fuera de Iberia y todo, oiga) y dió, como se suele decir, la vuelta al mundo.

Ahora, y presuponiéndola en la línea de grandes como "Qué Noche la de Aquel Día" o "Sufre Mamón", Munilla estrena "Alamedadosoulna, la película". Que, como su propio nombre indica, es la película en la que el grupo Alamedadosoulna vive diferentes peripecias mientras afianzan musicalmente su conjunto. Aquí les dejo el trailer ("jarrrrl, sale Rubi Durangorrr, otra vez sentado en el váter"):



Ahora que ya no cabe excusa para la bochornosa publicidad que estoy haciendo de los productos de mi amigo, con el único que fin de que Gonzalo incremente sus cuentas corrientes (tiene varias, una en Suiza y todo) hasta límites insospechados y me unte el porcentaje de comisión que convine con él. Ahora que ya está hecho, remataré del todo: compren ya el DVD de "Alamedadosoulna, la película". Yo lo voy a hacer en cuanto salga.