miércoles, junio 24, 2009

HÁBIL ARTESANÍA # 1

Con esto de "Hábil Artesanía", pretendo comenzar una saga de entregas (que se irán sucediendo con la intermitencia que a mí me de la gana) sobre secuencias a reivindicar del 7º arte. Evidentemente, no colgaré la partida de ajedrez de "El Séptimo Sello", ni el diálogo final en la lancha de "Con Faldas y a lo Loco", ni a James Cagney subido a un silo gritando "¡Mírame mamá, estoy en la cima del mundo!". Éste pretende ser un rincón donde colgar secuencias que juzgo de un mérito sobresaliente, bien por su ritmo, bien por su innovación (caso de haberla), bien por su refuerzo a la premisa dramática desde su narración visual, bien por un aprovechamiento molécula por molécula de los medios técnicos. Y si es de películas que, ni figuran, ni figurarán en ranking alguno de "Las Mejores de...", mucho mejor.

Y el primer cachico, va a ser una de las secuencias más memorables de "Las que tienen que servir". Producida en 1966, basada en una obra teatral de Alfonso Paso, dirigida por José María Forqué, sin duda uno de los grandes a reivindicar; y, dirigiendo la fotografía Cecilio Paniagua. Es una peli de estas protagonizadas por Alfredo Landa, Conchita Velasco, Amparo Soler Leal, Laura Valenzuela... alguno de ustedes quizá la conozca de haberlo pillado en "Cine de Barrio", aunque no es plan; porque Cine de Barrio, entre la gente nacida después de 1970, sólo se contempla como algo grotescamente cachondo o, como dicen los Bruttos, muy bizarro. Este filme es una de esas excepciones que a veces programan; como cuando emitieron, con su merienda de rigor y todo, "¡Vivan los Novios!" de Berlanga, una peli por entonces inencontrable. Como curiosidad del filme, la presencia de William Layton, auténtico introductor de "El Método" en España, interpretando a Don Johnny, el turista dipsomaníaco.

Verán ahora la gran secuencia en la que, entre Amparo y el bueno de Manolo Gómez Bur timan a una Margot Cottens que no alcanza a entender. Con ustedes, puro sainete cinematográfico... "Las que tienen que servir":


Cinco tiros de cámara, que son al final siete planos (número perfecto para llenar una jornada haciendo las cosas bien) para una secuencia de tres minutos. Únicamente siete para una puesta en escena que transcurre en tres espacios, con muchas idas y venidas, siempre potenciando la importancia de cada personaje jugando únicamente con la superposición de términos, y con un sólo salto de eje -por mor de la composición- de esos que dan igual; todo sin renunciar al ritmo, componiendo perfectamente de encuadre a encuadre y sin caer en ese mal que ha tenido su hueco en el cine español de las últimas décadas, que es lo que yo llamo el "hala, salid".

El síntoma príncipal del "hala, salid" consiste en un interés por los actores y las líneas de texto de tipo exclusivo: es cuando ustedes ven que han puesto la cámara en un plano general concreto o bien americano (dependiendo del número de personajes a retratar) y que parece que alguien acaba de gritar: "¡Hala, salid!... Poneos ahí y cascad". Un ejemplo muy claro de esto lo podemos encontrar en "El O... [el ataque repentino de un caniche, que me mordisquea la pierna hace que me sea imposible teclear el título del filme, todo vuelve a la normalidad cuando proyecto a la alimaña varios metros en la oficina]

Por cierto, este post se lo quiero dedicar a mi amigo y socio Lumi Carrasco, que fue quien me descubrió la joya.

lunes, junio 08, 2009

CON CENTRIFUGARAMA!!!

Quien nos iba a decir a estas alturas de Dios, en la era de la interné, los Atletas de Cristo y las elecciones macarras, que al arte del cinematógrafo actual se le iba a poder achacar el refrán rural de "Quien mucho abarca, poco aprieta".

Está bien, todos los producers del medio se han dado cuenta: el consumo de cine corre peligro. Ya no es como cuando apareció la tele. Ya ocurrió hace décadas. La televisión brotó en prácticamente todos los hogares americanos (a nuestro pueblo tardó unas décadas más, claro) y las películas, aunque cacheadas según los avatares del diseño de electrodomésticos, se emitían en en el salón de uno. Los grandes cineros se pusieron las pilas y comenzaron a utilizar al público como cobayas en mil y un inventos locos del Profesor Franz. Que si inacabables ensaladas de ...scope de dudosa patente (llegó a existir incluso un Iberoscope e Italoscope), que si gafas de cartón para que parezca que el bicho se acerca, que si Retumbarama, Atomovisión o cualquiera de esos pergeños que aparecen en "Matinee"... los feriantes del celuloide probaban y probaban a ver si el cine molaba más que la tele.


No se sabe qué pasó, pero el cine sobrevivió tal y como se conocía, sin inventos, a base de echarle talento y fantasía a la cosa (quiero yo pensar, que vaya usted a saber). Ahora, el E-mule le ha clausurado el ojete a los producers; el mundo es raro-raro, y la interné el mala-mala. Además la gente tiene pantallones en su casa, los ...scopes no van a funcionar porque el hijoputa que inventó el 16:9 se ha salido con la suya. Hoy, quien más quien menos, se agencia en un Mediamarkt una tele de esas cuya caja da vergüenza llevar por la calle. Se ven de puto culo, a no ser que te dejes una auténtico pastizal, pero a la gente le da igual porque "se ve grande" y el píxel no parece sentar tan mal como la neblina o la interferencia de toda la vida. El nivel de exigencia en cuanto a calidad (eso que tanto se publicitaba en los 80: que si stereo, que si blactriniton de ese...) ha caído estrepitosamente en los países donde no tenemos tradición cinematográfica ni la cultura visual está muy desarrollada (yo creo que España sirve bien de ejemplo, aunque habrá más). El ciudadano medio compra en la calle películas que han sido regrabadas con una handycam directamente de la pantalla, que se oyen peor que mal y en las que entran "escorzos" de gente que se va al baño. Y en las calles hay estrenos grabados así porque se demandan. Bien podrían haber películas con unos meses de existencia, donde la copia pirata sea una copia con calidad perfecta del DVD original; incluso ese gañán en cuestión podría aprender a utilizar el E-mule para tal fin. Pero no, les da igual; lo mismo que en los años 60 nadie pensaba en que si una película estaba rodada en 1:1'85, en su tele cuquísima de pantalla semiesférica sólo podía llegar a ver media peli, la gente compra pelis que ni se ven ni se oyen sólo por que están de estreno, si tuvieran algunos meses lo más probable es que el comprador en cuestión haya olvidado ya el título (sustituido por otro, confudido con algún remake/secuela o mezclado con algún vídeo gracioso o algún anuncio).

A esto hay que sumar otros aspectos. Para empezar, hay generaciones enteras que ya no ven la televisión. En el youtube (o donde sea) han comprobado que pueden tener lo que quieran en el momento que quieran y han mandado a tomar por el culo a la tele. Tengamos en cuenta que a estas generaciones pertenece gente muy joven, ya nacidas en plena democracia, con una cultura visual a la altura de sus coetáneos internacionales; conciben y comprenden el flash-back de cuatro segundos que surge por corte, cuando sus abuelos (e incluso sus padres, en algunas promociones) necesitan a toda costa el difuminado ondeante con sonido de arpa y un cambio de, por lo menos, vestuario en los personajes. Y lo más importante, la tele ya abandonó a todas estas criaturas hasta expulsarlos, a base de aumentar el contenido para sus abuelas. Por H o por B (¿esto se escribe así?), el caso es que estos chicos consumen píxel a tope. Y más cosas aún: hay tuentis, feisbuks, series rodadas con cámara casera, diarios audiovisuales, parodias domésticas, trailers falsos de adaptaciones inexistentes, cortos muy cortos y baratos (como esos que hacemos nosotros)... y todo lo que conllevan esas producciones: encuadres que espeluznaría a cualquier profesor de composición, fluideces jodidillas, ausencias de continuidades y direccionalidades, iluminaciones que son "alumbrados", sonidos llenos de "pellizcos" y roturas... desprofesionalización generalizada que lleva a nuevas concepciones y admisiones del lenguaje audiovisual en general.

Es decir, en los albores del cinematográfo no se podían hacer primeros planos, porque la gente entendía que aquel señor de la película tenía la cabeza enorme. Luego, por convencionalismos que ya venían de otros ámbitos (los retratos, las fotografías), el público compra. El cine añade más y más recursos a los que el personal se va adecuando; de tal manera que los que hacen cine ya cuentan con esa complicidad y ese aprendizaje por parte del respetable, que no deja de absorber. Curiosamente, dichos añadidos desproveen cada vez más al cine de su capacidad de retratar lo real (que sí, que siiiií, que también hay documentales, pero ahora hablo del otro cine, del comercial): con el tiempo llegamos a ver una cara con las dimensiones aberradas, distancias focales imposibles para el ojo humano, captamos sonidos imperceptibles en la vida real, ¡perlas de luz que entran en óptica!... e incluso poniéndole el cielo todo de azul, usted creerá que en la película es de noche con que tan sólo lo mencionen en el diálogo. Hoy en día, además, hemos aceptado hasta la idea del zoom como algo natural, y la mentira puede ser superlativa. Además, cualquier chaladura visual que uno cree estar inventando, seguramente esté hecha ya o incluso habrá alguien más probándola en ese preciso instante.

De ahí a que, por ejemplo, no haya actores en una creación hay un paso. Paso que ya se ha dado y el revuelo que montara en su momento "Deprisa, Deprisa" en el Festival de Berlín, con esos premios al mejor actor a gente que no era tal, ya no es posible. Como se sabe de trampas cinematográfica, se acepta el allanamiento que sea del universo real al de ficción. Del todo. En "Dogville" no sólo la peña compra que no existan paredes (ni la cuarta, ni ninguna, ya saben que están pintadas con cinta de carrocero), cosa que tampoco era nueva, si no que además se acepta, sin ninguna pudibundez que el lenguaje narrativo sea el de una comunión, que se evidencie la presencia del "señorquegraba" que anda por ahí, a ver lo que pilla.

En medio de todo este zipi-zape, los cineros de hoy andan revueltillos. Ya conocen ustedes, que son gustosos de perder el tiempo con la interné, la locura paronoide del desaparecido James Cameron, que anda con lo del IMAX y el 3-D que no caga. Y es que, señores como éste, afirman ya que a la segunda va la vencida y, esta vez sí, el futuro el cine está en ver las cosas como que te vienen y te ¡Aumpf! Esto hace subir las ...inas del cerebro, le centrifuga (como decía Azcona al respecto de los parques de atracciones y las discotecas) a usted y a su señora y da de qué hablar con el compañero con dinero para gastar en ocio. Mientras tanto, es sabido y comprobado que le meten al aturdimiento per se sin engendros mecánicos ni sistemas de sonido para más de cuatro orejas. Prueban a aturdir, tanto en contenido como en forma, para que el espectador tenga una vivencia cinematográfica sin igual, bien confusa y agitada. Esto que se decía siempre de que las buenas pelis son aquellas en las que uno se queda pensando cuando sale de la sala sigue en vigor; ahora, uno piensa y repiensa tratando de aunar fragmentos para desentrañar de qué coño iba la peli que acaba de ver.

Nada está claro, el "Confusiorama" debía de ser hoy, y desde "Gladiator" (la mala, no la del boxeador), anunciado como una atracción visual más. Como el timo del THX o las butacas Lovenest para refrotarse la pelvis por 0'50 más. Ya ha pasado tiempo desde que se rodó la primera secuencia de acción desde todos los ángulos posibles; luego, con "Gladiador", le echaron cojones y montaron todo el material sin deshechar uno sólo de esos ángulos. Usted podrá pensar que le tengo manía a "Gladiator"; pues mire, sí (y hablo de lo visual, eh, al margen del guión, que también me parece una puta mierda). A partir de ahí, sólo queda flipar. Cualquier intento de observación por troceo es imposible, sólo lleva al cabreo. Hay que fluir, dejarse abotargar por las esquirlas de palomita en la encía y barruntar el argumento según ocurre frente al careto de uno. En la trilogía famosa, que nuestro profesor del TAI Joaquín Hidalgo daba a conocer como "las mierdas del Tolkien" supone el triunfo de la fórmula. Los planos que recogen a más de seis personajes (entre orcos y gente disfrazada para una cabalgata de Reyes) poseen tanto parkinson, que los actores bien podrían estar sentados echando cañas, con el sonido de espadas ya luego... todo un totum revolutum de plasticidad imperceptible, lleno de cámaras lanzadas en tirolina, meneadas a mano con vibratto, lanzadas al azar o fillageando a más no poder... donde los zooms se usan con la poca vergüenza de la tele-kitsch de Valerio Lazarov, donde la gente cae al suelo con el hacha en una mano y, por corte, están de pie blandiendo el hacha en la otra mano y con una de esas cámaras lentas de posto (a lo "Walker Texas Ranger"). Hostia, ¿no tenía claro Peter Jackson qué plano iba a ir en cámara lenta y qué no?, tan dificil es hacerse un storyboard en una peli donde se gastan millonadas sólo en café. La épica yo la suponía poderosamente plástica, sobriamente expecificativa, narrativamente férrea... pero vamos, a mí no me hagan caso que no tengo ni puta idea.

El caso es que, en las últimas semanas, he visionado unas cuantas pelis exponentes magníficos de esta cosa. Dos son como "de genero", y lo entrecomillo porque no sé en qué genero englobar pero son "de genero" (no de actores hablando mucho y llorando, que es "lo otro") y la otra es una peli española cuyo título no voy a decir precisamente por eso, porque es española y, como este país es una casa de putas mayúscula... Las otras son "Terminator Salvation" y "X-Men Origenes: Lobezno". Vaaaaaaaaaale, no se me echen encima los amigos del Dogma 95, la Librería 8 y 1/2 y las fichicas fotocopiadas de los Renoir Princesa. Lo sé, son pelis que supuraban mierda desde el trailer; pero las ví. "Terminator Salvation" es Terminator 4 y quise cerrar la saga (se ve que no escarmenté con la 3) y "Lobezno" la ví porque... bueno, lo reconozco, me trago todas las mierdas que adaptan de Marvel movido por la curiosidad (eso sí, las que jumelan de lejos me las bajo del E-Mule que así, como casi nunca las termino de ver, no tiro mil pelas de las de antes) La otra española de antes no tiene nada que ver. Llamémosla "Españolada Trascendente", no es "de genero" si no "de autor".

Los tres filmes, con sus dimes y diretes y teniendo poco que ver entre sí, pecan de lo que les hablo: afán de aturdimiento. Justo al contrario que otra producción, también de actualidad, que a priori huele a lo mismo, pero que resulta ser parangón de la otra idea (la de la legibilidad narrativa/visual); y hablo de "Doomsday". Y que conste que la presencia de todos estos títulos en este blog sirve para ejemplificar, a ver si se van a pensar que sólo veo "generete", que yo le metí en su momento al programa de Garci pero a base de bien, eh (incluso al Gasset me tragaba; y, si me pillan en privado, les confesaré que también veía lo de la Siñériz y el Figueras).

"Doomsday" es ejemplo de otra cosa. Viene a llenar las ansias del cinéfago amante del eclepticismo. De alguna manera, en el futuro apocalíptico que se recrea en la cinta se mezclan elementos tan dispares como los figurantes ataviados a lo "Mad Max", los militares macarras muy a lo Carpenter, la macrotecnología imposible de la Ciencia Ficción menos rigurosa, las películas de Espada y Brujería, el gore aspaventoso... lo mismo sale un malote con cresta y piercings en los pezones, que un señor enorme vestido con una armadura de justas y un escudo y una espada. Pero, como dice la canción de Los Módulos, todo tiene su fin. Ninguno de los factores a mezclar está fuera de los demás; son géneros y fórmulas distintas, pero todo está dentro de un mismo tono y al servicio de exactamente la misma trama. Simplemente es una peli rica en mezclas; como se suele decir, ahí se da la "mezcla de géneros" (que es un termino, como tantos otros, pervertido hasta la saciedad), pero nadie se pierde con el argumento en cuanto a lo narrativo; ni tampoco se centrifuga con lo visual (y eso que la peli es bien rápida y bien moderna). El personal se la puede flipar agusto al mismo tiempo que se entera de la sinopsis, de quién dispara a quién y de dónde se han recibido las hostias. Con menos aún de lo que sería un tercio del presupuesto de "las mierdas de Tolkien".

Como "Terminator Salvation", vamos. ¿En esta peli el prota será John Connor porque transcurre toda en el futuro?, ¿habrá otro robot T-800 porque Terminator tiene que ser de "roboces"?, ¿irán los dos juntos o habrá un tercer protagonista?, ¿saldrá Arnold?... la respuesta: sí a todo y todo a la vez. Sale John Connor, va un Termi (¡que no se sabe que es un Termi hasta el final!) que fabricaron de un humano del que guardaban su cuerpo, sin hielo ni vinagreta ni nada, desde principios del siglo XXI. ¿Ven lo que les digo?, ¿no les parece el supuesto "giro sorpresivo" directamente una soplapollez rotunda? (tan grande como la supuesta muerte de Gordon y su sorpresiva resurrección en la última obra maestra de Nolan)


No puede haber un bueno, un malo y punto pelota, no; hay que enredarlo todo porque roboces ya hemos visto en los anteriores "Terminator", que además son mejores, y disparos y acción llevamos mucho tiempo viéndola, aunque desde hace una década sea toda de CGI y sea una puta mierda. Argumentalmente hay que liarla parda también. Se derrocha centrifugarama (esa vez argumental, o literario o como quiera usted llamarlo) en guión absolutamente increíble. Pero "increíble" en un sentido literal de la palabra. Nadie puede tragarse semejante patraña. Vale que el malo de la 2 era de metal líquido, vale que el de la 3 tenía tetas que se hinchaban a voluntad, pero lo de esta peli no hay quien se lo crea.

Si a esto se suma que los referentes del cine de acción para McG parecen ser las persecuciones de "El Escuadrón Diabólico", y que el Kung-fu-caballerozodiaquil de la desvirilizada y apatochante saga "Matrix" (con cuya primera entrega un servidor escarmentó sobradamente, mucho daño han hecho esos hermanos) ha calado hasta el tuétano, el aborto resultante es una peli con una carga drámatica absurda y larguísima, con giros sorpresivos (que no sorprenden, no por esperados, si no porque te la sudan) dando la coña constante, con incongruencias que te permiten "domar" a los terminatores con un pen-drive (no es coña) y con planos poco explícitos, mal delimitados, y colmados por el ordenador; de estos a los que les dan un rollo en "pospo" como "muy doméstico".

Y "X-Men Orígenes: Lobezno"... ejem, ejem, puta mierda seca que sólo sirve como tope de mueble. La realización es "al uso"; eso sí, como la modita ésta de ahora de hacer efectos especial dejando que el ordenador se en cada plano, para que la gente pueda señalar con el dedo y decir: "mira, está hecho por ordenador, qué de puta madre". Aquí el aturdimiento viene sólo por vía guión, que es la polla. Si Lobezno tiene determinados poderes, ahora sólo tiene los que al guionista le conviene para colarnos ¡una vez más! los putos ¡giros sorpresivos!: "¡¡¡Dios, la chica estaba viva; menos mal que Lobezno no tiene olfato superdesarrollado que le permite oler la sangre falsa si no...!!!". Hagamos de Dientes de Sable su hermano, que luche junto a él; presentemos versiones bakalas de personajes que no vienen al caso, hagamosle perder la memoria de un disparo con balas de cachondeo para que cuelen X-Men 1,2 y 3... Señores de la Marvel, ya sé que producir pelis de superhéroes da dinero ahora mismo, y no me parece mal que se aprovechen (de hecho, me parece natural), pero... ¿tienen que ser las pelis así?, ¿no tienen ustedes a señores en nómina para que escriban?

Queda por desgranar otra peli con "sobredosis de ajetreo", la española del autor, que me va a ser difícil criticarla sin mencionarla. Qué va... Sólo imaginen: película de actrices susurrantes, alguna a la que no se le llega a enter nunca; sexo de estética cuidada pero con la suficiente presencia como para llegar a ponerte palote; actitudes por parte de los personajes para escandalizar al burgués; contenido social y reflexiones acerca de la vida/muerte/maternidad/soledad; y mucha belleza exótica. Bien, después de hablar de "Lobezno" y de "Terminator 4", la peli no se les adivinará muy centrifugante precisamente. Pero es que ése es sólo su planteamiento y, por llamarlo de alguna manera, cebo. Luego la peli se va por mil derroteros de la hostia. Y no hablo de cambios de localizaciones bruscos y "fuera del rollo". No, de hecho nada está fuera del rollo, simplemente hay muchísimo. Poderes sobrenaturales, crítica social, apuntes a la ciencia-ficción, psicoanálisis, chistes costumbristas, performances de estas a lo ARCO, cetrería, islam, Nueva York... un cacao, vamos. El contador del DVD marcaba ya más de hora y media y, de repente, la cosa va de otra cosa. Vamos a ver, no se confundan, la película no es de los Taviani ni nada, no pretende ser surrealista ni es un musical lisérgico como "Fantasía". Tiene un argumento (y cien) que se sigue y se va pillando, pero que no se concibe, como "Terminator 4", joder.

viernes, junio 05, 2009

Stereo Total - Wir Tanzen Im 4-Eck

Tiene ya algún tiempo, pero sigue aunando sencillez con efectividad (qué pedante me estoy volviendo, voy a valer para entrar en la Patrulla de Sánchez Dragor)

jueves, mayo 21, 2009

INTER-FACE

Es el título de uno de los cortometrajes mejor parados del movilfilmfest (¿deducen, no? festi de cortos filmados con teléfono móvil) de este año, que creo que celebra su segunda edición.

Esta vez, me hago eco de "Inter-Face", dirigido por Flavio G. García, porque en él pueden redescubrir los encantos de una de mis chonis que poquito a poquito, ha ido siendo más cosas forjándose una carrera de acero (ya ha sido cajera, enfermera y ahora pintora). Hablo de la entrañable Esther Rivas, que además ha arramplado con el Premio a la Mejor Actriz. ¡Enhorabuenísima, Esther!



miércoles, mayo 20, 2009

MIERDA MÁXIMA

Hace un par de posts, justificaba lo malas que eran siempre las historias de mis mierdas y lo ausentes de trama, argumento y contenido que están. Hace uno, les contaba que me iba a Murcia a embarcarme en una mierda nueva que prometía ser trepidantemente cinematográfica. Tras ambos posts, llega éste que es mezcla un poco de los dos. ¿Qué resultó del REC: Murcia? Mierda Máxima. Sazonada con momentos de risas, pero entre mierda.

Que nadie me malinterprete, no tuve ningún problema con la Consejería, ni con el evento en sí, ni con ningún murciano. Llegué allí sin idea. Con una somera-somera, que fue hinchándose de pretensiones según avanzaba la semana. Mientras no pude arrancar el rodaje todo fue maravilloso, estaba con mis compañeros del notodismo, todos juntos jugando a hacer películas y todo guay. La putada fue el aborto resultante.

No me voy a quejar de los avatares físico-anatómicos del rodaje, porque de eso hay siempre en todos los rodajes. A las quemaduras solares y las protuberancias ácidas de los mosquitos, que todo el mundo lucía, sólo le tuve que sumar un hostiazo en la espalda contra el canto de la ventana del hotel (todavía tengo la cicatriz fresca). El rollo es que todos (algunos más que otros, Carlos Vermut se vió obligado a repetir el corto entero el día antes de la entrega, y Oriol Puig-Playà debería escribir otro post entero con todo lo que le ocurrió) nos cagamos vivos, luchando contra la informática y las reglas de Einsenstein, para poder escupir un mal DVD con la criatura.

Yo, no lo acabé. Directamente.

La cosa se quedó en un parcheo cutre de todo lo que traje. Era de esperar que la foto fuese un desastre (es de día y de noche por plano-contraplano) y que todo se oyera de ojete (that's right!), pero además no lo acabé. Eso sí, no dudé un segundo en joderles noches también a los demás. A Efra (Efraín Parrilla, ya clásico) le tuve haciendo unos extraños fx que le envié a Madrid por la interné y Jim-Box me estuvo capturando, convirtiendo y volcando mis mierdas (como si no tuviera bastante con la edición de las suyas). El caso es que, designios del software, no se pudo exportar el proyecto, con lo cual no hubo copia en ningún formato.

Fue el propio Jim-Box el que me sugirió salvar la proyección de los estrenos de los cortos mediante una exhibición autoral. El pretendía que emitiera el corto directamente de la pantalla del portátil, encuadrando el visor del Premiere con la cámara y charlando con el público en directo, explicando al personal mis razones para tal desaguisado. A mí me pareció que tal performance sólo era apta para alguien con vis cómica (es normal que Jim lo propusiera, él habría salvado la situación perfectamente) así que, hábil de mí, sólo llevé a cabo parte de las sugerencias del gijonés: grabé el corto directamente del ordenador y a tomar por el culo. Estaba tan enceguecido que sólo quería proyectar lo que fuera, aunque fuese para malcumplir con Murcia.

En el momento de la proyección, después de una presentación en la que autojustifiqué como pude, borracho como una cuba y con el temor éste que se tiene a que no te entiendan porque no vocalizas, estaba absolutamente cagado de miedo. Después de hacer el ridículo bien hecho, le dí un Play a la cámara para reproducir mi screener doméstico... y me piré, abandonando a Mariam Hernández (a la sazón protagonista de la cinta), a quien dejé todo el marrón ante la gente del festival (supongo que no lo pasó nada bien) y a mi novia (que supongo que tampoco).

En el hotel tuve un ataque de histeria. Lloré, grité, imprequé, mi hinché a porros a ver si así atenuaba algo la mala hostia, golpeé la pared, juré contra Dios y el santoral entero condenando seguro mi alma al infierno para siempre (los rodajes no son un lugar apto para Dios, si pasa por uno puede acaba embadurnado de mierda). A las mil de la mañana, después de haber sido el compañero más descortés y no haber acudido al copeo con mis colegas de cineo, abotargado por el costo y exhausto, me dormí. A la mañana siguiente, uno de los actores (no se dan nombres, ya sabéis como este mundillo), encolerizado por no haber tenido su juguete a tiempo, por haberse quedado un día sin playa y, supongo, por alguna razón más que desconozco, me envía un sms que servía de perfecto colofón para el finde. En el mensaje era un compendio de odio hacia mi persona: en él, el comediante en cuestión me prohibía que usara ninguno de sus planos ni locuciones en el montaje, so pena de demanda, y me advirtió que, jamás de los jamases, iba a tolerar que su nombre se viera relacionado con el mío. ¿A qué se referirá este caballero con eso de "mi arte"? Aquel domingo a las nueve de la mañana, con el móvil en la mano, no supe si sentirme culpable, ofendido o si directamente mi cuerpo se había colado por un roto a lo dibujo animado hacia un universo de esos que se solapan con el nuestro y donde suceden cosas rarísimas.

Imaginen el marrón. Ahora la pesadilla no ha acabado: tengo que terminar la cosa y no puedo usar la mitad de los planos que grabé. Tengo que acabar el puto corto, retocar las pijadas que conllevan las ediciones y retirar/repetir los planos del artista a quien me refería antes. Además, todo este arrebato de divismo a desencadenado una política de desconfianza entre los que organizan el percal, y ahora piden que obtengamos el permiso del resto de actores "porsiaca". Tengo que desembarazarme de este cortometraje cuanto antes y no tengo tiempo. La razón: más mierdas. "Guris Guiris", la puta peli, una follada anal que me va a hacer Hacienda (porque hacienda somos todos, pero unos "dan" y otros "se ponen"), algún/os proyecto/s de videoclip por ahí (en todos los casos, por supuesto -y eso es lo de menos-, sin beneficio material). El caso es que todo son papeles, mails, llamadas y llamadas de teléfono, lamidas de esfínter, fingimientos de carácter, ingestas de dignidad y repentinas palmadas de pasta. Menos mal que en "La Tira" todo está sosegado, tranquilo y rutinario. Ir a "La Tira" es como ir al instituto: un lugar al que tengo que ir de lunes a viernes a cumplir mi labor y pasarlo bien con los amigos.

Lo peor es la constatación del proceso de frustración al que me someto con cada nueva mierda que pergeño. No soy muy de obtener recompensas (de esas morales que dicen los artistas) de mis "vidios", pero alguna que otra a veces cae. Aunque sólo sea debido a la reiteración en el proceso de montaje, lo cierto es que suelo odiar cada mierda que filmo al poco de estar terminada. Esto no es malo, es bastante normal y le ocurre a mucha gente que se dedica al "cineo" y así a vivir del cuento en general. Es decir, me resulta más que normal que, sobre todo a estas alturas de la vida, "Tía no te saltes el eje" (por ejemplo) me resulte un soberano coñazo, y que cambiaría quinientas cosas del cortometraje. Pero la impresión obtenida con trabajos más recientes (digamos de, los últimos dos años) es otra: no estoy nunca muy convencido con el guión (ya les narré hace dos posts), conforme ruedo compruebo cómo no es bueno, nunca estoy satisfecho con ningún plano pero no quiero perder el tiempo mejorándolo o buscando otro mejor y, al final, cuando la cosa se acaba, ni me gusta verlo, ni que lo vean, ni siquiera reconocer que es mío... y sinceramente, dejo en la superficie todas aquellas cosas que hacen que el cine sea malo y que reconozco como tales debido a un criterio que juzgo como suficiente para determinar si una peli es objetivamente buena o mala, al margen de que me guste. Tengo en mi haber un enorme volumen de marrones por rematar y soy plenamente consciente de lo nefastos que van a ser si algún día ven la luz.

Según se vaya desarrollando todo, les pondré enlaces a chorrón para que puedan partirse la polla de mí agusto. Ahora me voy a casa, a poner la tele para insultar a las señoritas y los caballeros que aparezcan en pantalla. Me relaja muchísimo poder faltar el respeto a quien no te puede responder.

martes, mayo 05, 2009

TODOS AHÍ COMO CABRONES 2

Porque ya había un post que se titulaba "Todos ahí como cabrones". Y parece ser que muchos de la caterva de notodofilmfestivaleros vamos a seguir alimentando esa sensación de generacionalidad que mola mucho creerse. Estamos en Murcia, hemos venido al REC MURCIA en medio de una miasma de tensión política generada por nuestra presencia (ya se pueden imaginar: a los políticos les flipa discutir y el gasto de dinero para cultura siempre es buena excusa). Tenemos que hacer un cortometraje cada uno en lo que dure esta semana. Tenemos que parirlo, rodarlo y montarlo en estos días para que se estrenen este sábado. La mayoría de estos comienzan mañana sus rodajes; yo empezaré el miércoles, ya que tengo que esperar a la protagonista (ya les desvelaré no se me impacienten -imaginen que se lo digo y luego no viene-) que conformará un reparto que, de chiripa, ha salido de lujo-lujo.

?Quiénes estamos aquí?, pues somos (miren, miren qué clásicos):

Oriol Puig Playà
Edgar Lledó y Txema García
Carlos Vermut
Vicente Molina
Mercedes Domínguez
Víctor Moreno
Jim-Box
Arturo Artal y Juan Carrascal
Beñat Fontaneda y Ortzi Acosta
Kike Narcea

Hete aquí el vídeo promocional del evento. En cuanto pueda contarles nuevas acerca de corto les diré. Mientras tanto, sean buenos.

lunes, abril 20, 2009

"...Y LUEGO HAY QUE CURRAR, CLARO" Y OTROS AXIOMAS DE FE

Esas fueron las palabras textuales del fin de una larga parrafada de José "Pin Estela" Avello Flórez cuando, en mis años de adolescencia sesuda, le comenté que quería acometer la escritura de una novela. Me dijo que sí, que sí, que había que documentarse (aunque del período histórico sobre el que yo quería escribir se sabía poco y bien podía inventarme lo que fuera), que había te tener en cuenta los rigores y demás... "y luego hay que currar, claro". Venga, venga, que hace tiempo que no posteo, que son varios los marrones (vuelvo a jurar que ya les contaré cuando se pueda).

NOTA: en este post me refiero siempre y me referiré al único proceso de la escritura (por supuesto, de la audiovisual, claro -si no ¿qué coño hacen en este blog?-). Cuando hablo de crear, parir, "trabajar"... nunca me refiero a producir, rodar y otros oficios, sólo al proceso de escribir.

Como dicen en "Qué Vida más Triste": Locurón. Todas esas cosas que se cuentan de siempre, que si Picasso (creo que era Picasso) decía que la inspiración estaba bien, pero que estaba mejor si te pillaba currando; que si en el Hollywood de los Años de Oro, los grandes productores se asomaban a las oficinas de guionistas con el único propósito de comprobar que las máquinas de escribir rugían... y he aquí la movida. Las teclas del ordenata (o de la Olivetti) no se mueven solas y necesitan de unos dátiles que las aporreen. Las ideas se acumulan y las abstracciones también pero luego hay que darles salida real. Y los familiares y amigos de uno aún se asombran cuando te ven con un guión en la mano y te preguntan: "¿y todo ese tocho lo has escrito tú?". Se cuantifica al peso, porque bien es sabido que hay que hacerlo y que cuanto más papel tenga más se ha tardado y por tanto más vale. Luego, la realidad es otra.

Es curioso como lo cuantificable en cuanto al trabajo (en este tipo de trabajos nuestros, si es que se les puede llamar trabajo -un servidor mismo, para muchos, sigue siendo un vago-) es inversamente proporcional a la superficie física que resulta ocupar. Cuando uno pare determinadas páginas de guión cinematográfico, se da cuenta de que donde hay que echarle horas es a esa cosa de la estructura. Que no es si no el continente del posible discurso que tenga el filme.

La estructura es "el ente", la movida esa de los plots-points, el clímax y mil y un tecnicismos que usted habrá escuchado y/o leído día sí y día también; bien en algo que alguien cuenta sobre Syd Field, bien en algo que uno oye a un analista de Stephen King por la tele. Es el chásis de los autores sobre el que sostiene el devenir de los personajes, el camino que conduce la atención del espectador, un pingüe beneficio para talleres de escritura, la verdad máxima... Y, a día de hoy, llovido todo lo que tenía que llover, literalmente miles de años después, igual que los cánones de Polícleto para la belleza, la cosa sigue estando así para el rollo de la narrativa cinematográfica escrita.

Hay artistas rompedores que lo intentan, eh. Caballeros y señoritas que se esfuerzan con ahínco en derribar cualquier concepto de estructura posible, y que se cagan en Syd Field, en Mc Kee y en Grecia entera. Esto suele traer dos resultados posibles: o la cosa resulta un coñazo proporcional a su propia duración; o bien la obra termina abrazando una suerte de estructura chapucera que surge del azar sin que el autor se de ni cuenta.

Los antiguos ya le metían a esto de la plantilla para estructuras al escribir. Y aludir a las civilizaciones europeas clásicas es siempre argumento de fundamento. Pero es que además del condicionante tiempo, también respalda la idea el condicionante espacio. Y es que, a grandes rasgos, con ligeras variaciones y distintas nomenclaturas, la idea de estructura narrativa en cualquier tipo de diégesis (junto con la demonización del incesto que, se sabe, lleva a la monstruosidad) es aceptada "aquí y en Cuenca", como se dice popularmente, tanto en Oriente como en Occidente, como donde no saben leer.

El año pasado (o hace dos igual), a muchos de ustedes, como a mí, les maravilló la idea de que David Cronenberg visitara "Redes". Con la entrevista ya bastante comenzada, enharinados ya en un diálogo propio de Reed Richards y El Pensador Loco de cañas, Punset le preguntó por el futuro de las películas. Sugería que todas las pelis, en un futuro bastante próximo, tenderían a deshacerse del "relato", evolucionando a un espectáculo/arte de sensaciones visuales e impactos ópticos (algo así); pero Cronenberg (y eso que él es más bien un experimental) rechazó la idea de plano. El cineasta alegó que el cine necesita esa idea de estructura para consumirse mejor, que todo el mundo tiene el concepto de estructura demasiado arraigado; que no sólo son las películas, los libros, etc... es el propio concepto de desarrollo de la vida que tenemos. Todos sabemos que hemos tenido una niñez (un período vital bastante corto), que luego pasar a ser madurez (el tramo más largo de nuestras vidas), y luego una vejez (más corta aún que la niñez), que acaba en muerte (el "clímax"; todo lo que ocurra después de la muerte es una "coda"). Por tanto, la impronta viene de fábrica, es como filosofía natural básica.

Todo el mundo lo sabe y nadie pues debería perder más tiempo en discutir esto. El cine acogió la idea de consumo por narración en seguida, y no del consumo por contemplación (como puede ser un cuadro o un cromo) y gracias a ella sobrevive hasta nuestros días y no ha desaparecido como un "entretenimiento de barraca de feria" (uno de los Lumiérè dixit). Más tarde, acogería también otro montón de elementos de diferentes artes que ya estaban por ahí: escenografía, actores y actrices, vestuario, atrezzo... (del teatro salieron muchos). Y hasta hoy, el cine que se perpetúa, que cuesta y que genera dinero, que se comercializa y se sustenta es el cine con argumento y actores donde se recrean historias que suceden en la "vida real" (en la vida real que al autor le salga de los cojones, eso sí), que tienen un principio, un nudo y un final (aunque esté descolocado, que se lleva mucho ahora) e incluso que "van de algo".
Y que sabemos que es así, qué cojones. Que nos gusta a todos saber siempre menos que el guionista y que nos zarandeen de aquí y allá, que contar la peli sigue siendo un placer y que lo bien hecho bien parece. Que gracias a esa cosa llamada estructura "Perdidos" es la polla y el "Secret Invasion" de Marvel también (resulta muy sorprendente lo que ha hecho B. Michael Bendis, que ahora resulta que lo que escribió desde que entró a currar en la editorial tiene sus ecos y desarrollo con lo que se está desarrollando actualmente, más de cinco años después). Son historias gestadas en su totalidad antes de ser acometidas, con un entramado tejido por hilo fino (y me vuelvo a poner Bollero). Que luego queda muy coño, y la gente se lleva la mano a la boca y exclama "¡Hala!".

Pues bien, señores, con todo esto, ya pueden concluir ustedes que soy un pro-estructura de tomo y lomo, un amante de lo riguroso y lo mecánico. ¿Por qué entonces nunca me lo curro? Y no sólo no me lo curro, si no que soy consciente en todo momento que lo que estoy haciendo carece de estructura (bueno, la tendrá porque le sale sola, pero sin más) premeditada y cuando veo el trabajo termino advierto las taras que vienen de ahí. Precisamente por lo referido en los primeros párrafos: el trabajo de establecer una trama, hacer deambular a los personajes por la misma, sin que nada se salga, que todo progrese, que todo sean refuerzos de la premisa del filme (del contenido)... ahí está lo jodido, donde te puedes reventar los sesos poniendo y quitando. El resto es sólo currar. Lo previo a la estructura, las ideas, no se puede plantear como un curro en sí mismo, ahí hay que abrir las 24 horas, simplemente absorver del transcurrir porque es bastante vacuo (y frustrante) sentarse frente al folio "a ver qué se te ocurre"; y lo posterior a la estructura, que no es si una descripción más detallada de todo y los diálogos, es "simplemente ponerse", es sólo cuestión de echarle horas y además no suelen ser muchas. Este último proceso podrá hacerse con mayor o menor tino, dependiendo (creo yo) de los talentos del ejerciente, pero el intermedio, el proceso donde se gesta el armazón, el tono y el ritmo, es que tiene requerimientos especiales. El tiempo de trabajo con la estructura puede variar dependiendo de muchos factores y también puede uno quedarse enmarañando en un universo superpuesto de esos, y caer en una espiral de "interiores/noche" de la que puede no salir con la salud mental inmaculada.

Ahora ya, como acabo de exponer este concepto (o expresar una opinión, según se malpiense) y además me he autojusficado de manera blindada, para que, a partir de ahora, a cualquier carencia que tengan mis mierdas le pueda achacar que no tengo tiempo para currarme una estructura. Y lo más chungo es que es verdad, "El Tiempo de Plácido Meana", esa peli de nunca acabar (por cierto, le hemos ido metiendo mano y sólo nos quedan 30 págs. de guión), ha sido reescrita tropecientas mil veces, sólo una antes de comenzar su rodaje, e incontables a lo largo del mismo (claro que es un rodaje que está durando dos años) y la trama ha dado más vueltas que El Fugitivo, incluso han aparecido personajes que nunca estuvieron y que ahora son capitales. A ver a qué grupo pertenece la cosa cuando se acabe, si al de las pelis con estructura tenue porque la cosa ha brotado de casualidad, o al de los tostones inrrumiables. Pero que vamos, que piensen lo que quieran.

Por cierto, y aunque no tenga nada que ver con el tema que tratamos, que el Efraín ya ha levantado la recientemente desaparecida (por impago) web de "Guris Guiris". Ahora estamos en http://www.gurisguiris.es/; que igual el .es es menos conocido, pero es más español (y el .com lo había comprado ya una empresa de esas americanas). El noveno capítulo ya bulle, en brevas, les traeré noticias frescas.


viernes, febrero 27, 2009

TRAUMAS INFANTILES # 4. TELETUBBIES

Sí, lo sé, los "teletabis" no pueden haber supuesto, ni de coña, un trauma en mi infancia; pertenecen a otra generación de niños (con el cerebro más frito que el nuestro), este post no va a tener nada de ochentero y a los más modernos y vanguardistas no les va a gustar nada.

Los teletabis son esos bichos panzudos de quienes todo el mundo se ríe, cuestionando constantemente si son maricones o no. Y de la fenecida Cacosmia.net (siempre la llamo así), aquel fanzine weberico donde podíamos hacer cachondeo con toda la sanies que nos producía el no follar, es de donde extraigo el material para este post. Recupero el que, en su momento, fue el vídeo más exitoso de la cochambrosa página. Javier Redondo, el Lafiamma de "Guris Guiris", me contó en una ocasión que, en viendo los teletabis, descubrió un diálogo que, por arte del doblaje al castellano, resultaba de un interés lisérgico máximo, de una bocanada de chabacanería y verdor soez que agradaría al más casposo. Ni corto ni perezoso, a la siguiente tanda de repeticiones del serial para niños pequeños (muy pequeños -o tontos-) estuve más que atento. Todos los días bien temprano, me levantaba y ponía la tele para ver esas barrigas coloridas repitiendo una otra vez cada gilipollez y aturdiendo a la infancia. Y, por fin (pérdida de tiempo absoluto), di con el episodio en cuestión, con la gracieta para gañanes de verbena. Quede aquí para quien no la haya visto, directamente extraída de un youtuberío de Cacosmia.net (con su "Afrikaan Beat" de Bert Kaempfert de rigor) para amortizar Amarantos y Badilas:



Lo que nadie se cuestionó nunca fue el sexo de los bichillos. Sí señor, Po es una chica.

Seguiré posteando, sigan perdiendo el tiempo.

miércoles, febrero 11, 2009

ALAMEDADOSOULNA, LA PELÍCULA

Es extraño que, en dos post seguidos (vean tras éste el de Rubi Durango), hable sobre dos trabajos del mismo colega. Pero es que Gonzalo Munilla, cuyo nombre siempre linko a su página "Chistes de Autor", está que no para. Autor de chistes, descacharres del humor como esa pieza titulada "Gnoquis on the block"; poeta -traten de hacerse con "La Sala de Lo Penal"-; liante viral, gondolero co-fundador de su baratoductora Antología Anal (su videoclip "Me peto a Laura" lo ha visto todo el mundo, y su iniciativa de "Trainacting" salió en la prensa sociata y se gastó en "El Hormiguero" y todo); y, por supuesto, director de cine. "Benelux" en su superocho, con su voz en off y contando las cosas de tres en tres, cosechó éxitos y premios en sitios de lo más dispar (fuera de Iberia y todo, oiga) y dió, como se suele decir, la vuelta al mundo.

Ahora, y presuponiéndola en la línea de grandes como "Qué Noche la de Aquel Día" o "Sufre Mamón", Munilla estrena "Alamedadosoulna, la película". Que, como su propio nombre indica, es la película en la que el grupo Alamedadosoulna vive diferentes peripecias mientras afianzan musicalmente su conjunto. Aquí les dejo el trailer ("jarrrrl, sale Rubi Durangorrr, otra vez sentado en el váter"):



Ahora que ya no cabe excusa para la bochornosa publicidad que estoy haciendo de los productos de mi amigo, con el único que fin de que Gonzalo incremente sus cuentas corrientes (tiene varias, una en Suiza y todo) hasta límites insospechados y me unte el porcentaje de comisión que convine con él. Ahora que ya está hecho, remataré del todo: compren ya el DVD de "Alamedadosoulna, la película". Yo lo voy a hacer en cuanto salga.

martes, febrero 03, 2009

INTESTINO LATINO

"Es tiempo de volver la vista a la pureza. Es tiempo de redescubrir el amor. Y, donde hay amor, ahí está Rubi Durango". Eso reza el myspace de Rubi Durango, uno de esos artistas románticos de puta mierda, cuyas poses hacen segregar bilis a raudales. Un rompe-corazones latino que protagoniza el último proyecto del ínclito Gonzalo Munilla. Ahora que la música nacional es directamente perversa, y que latinoamérica ha decidido vengarse de siglos de estupro español devolviéndonos la broma del cristianismo y exportándonos sus peores ritmos, ante ustedes, un cantante de esos para las chonis del hispanomundo (incluyéndonos, por supuesto, a los nodrizos) y sus madres. Saquen su yo latino y disfruten del romanticismo de Rubi Durango, el próximo crack que reventará las discotecas de los polígonos de toda de la sierra madrileña (o sea, que imaginen la costa levantina) este verano.

viernes, enero 30, 2009

SCROTOPHOBIA!!!!

Introdúzcase en una dimesión paralela. Un laberinto de caspa y sinvergonzonería con olor a fritanga y a hez. El rincón donde campan a sus anchas el brochazo más denso y mucilaginoso con la gilipollez más inmediata y principal. Bienvenidos a "Scrotophobia", un desagradable micro-corto de la interné que apela a los instintos más bajos del humor, una dieciseisnónica .flv supurante de píxel de obligadada subtitulación al inglés.... Hostia, esto parece de Boyero. Con todos ustedes la última mierda que han parido nuestras meninges. De riguroso estreno en la VII Edición del notodofilmfest.

He aquí el fichote de turno, rollo carátula Cacitel, que los títulos de crédito de final del corto pasan a toda hostia y no se pueden leer (tó peta'o de links):

(In order of apareance)

El Uno: Dani Lladós.
El Otro: Diego París.
Superlolo: Miguel Lago Casal.
Y las voces de: Joaquín Mitchum y Esther Rivas.
Producido (al alimón) por: Artquimia Producciones s.l., y Senil Films.
Dirigido (al alimón) por: Gerard Escuer y un servidor.
Escrito (al alimón también) por: los mismos que en el renglón anterior.
Sobre una idea original de: Sergio Anda.
Dir. Fotografía (repartiéndose secuencias): Raúl Torres (a.k.a Raoul Towers) y Juan Luis Núñez.
Montaje y ChromaFX: Gerard again.
Dir. Producción: Marta Massé.
Dir. Arte: Joaquín Mitchum.
Nabuconodosorcitos manufacturated by: Servidor again.
Música: Iván Oriola.
Sonido Directo: Lumi Carrasco.
Mezclas: Arturo De Mateo.
Estilismo (así, en general): Patricia Arques.
Retoque, etalonaje, compresión y, así, "acabados" en general: Efraín Parrilla.
Y Traduciendo para subtitular: Raúl Massé.

El producto se puede consumir ya mismo en la Sala de Proyecciones del festival, es el 556. Aunque si usted pincha AQUÍ podrá tragárselo sin necesidad de búsqueda.

jueves, enero 15, 2009

The Cramps - Bikini Girls with Machine Guns

jueves, enero 08, 2009

SUPERCINE V

Espero no llegar a la décima entrega, porque si no nadie va a saber si estoy hablando de cine porno o no. En la anterior entrega nos habíamos quedado en las maravillas basadas en Punisher. Ahora, voy a enredar un parrafete con la secuela de "X-Men", que esa, sí que sí, me parece cojonuda. Luego todo será un devenir de degenerar.

El mismo año que el Hulk de autor, 2003, se estrena la segunda parte de "X-Men"; que tuvo problemas (esto va en serio) legales con el título, al estrenarse coetáneamente una porno con el título de "X-Men 2", y por eso se hubo de retitular como "X2". Así, a pelo. "X2" gozó igualmente de éxito y reventó los cines con público de todas las edades.

Bryan Singer vuelve a estar al frente del proyecto y lo hace mejor aún que en la primera (también es verdad que había más pasta). Adaptando la que posiblemente sea la mejor publicación sobre mutantes hasta la fecha: "Dios Ama, El Hombre Mata" (mola hasta el título, eh), la película fusiona la trama de Stryker y sus apocalipsis mutantes a servicio, con algunas de las sagas más importantes de la factoría. La historia de "Dios Ama..." se ve mezclada con pinceladas a "Arma-X", a la primera aparición de Rondador Nocturno, a la batallita de B. Windsor-Smith sobre Dama Mortal... Hay un motón de mutantes nuevos embutidos en la cinta, pero no se nota nada el calzador; hay también ese poso atmosférico constante de para todos los públicos y, sin embargo, la cinta mantiene la dignidad y unas suficientes dosis de violencia (que no de sangre ni casquería fina, claro); hay efectos especial generados por ordenar, efectos especiales retocados por ordenador y efectos especial de producción generados en plató, amén de espectaculares maquetas, un gran trabajo de especialistas, buenas peleas, golpes, trinquetes... una buenísima producción de audio y... y nada, y todo ello bien mezclado, sin fliparse de más y a favor de una trama que avanza y no se enreda en sí misma. Para mí, es la mejor superpeli de entre todas estas me nuevo cuño y periodicidad churrera. Si encima vuelve a salir Anna Paquin, algo más mayor y por tanto más volcánica y espectacular (¿notan algo de anhelo platónico?)

Singer se iba a ocupar también de la tercera entrega de la saga mutantera, pero hete aquí el marrón: el muchacho llevaba muchos años pretendiendo hacerse con el proyecto sobre la nueva película de Superman (los cinéfilos sabrán de qué proyecto hablo; ese tan largo por el que pasaron desde Tim Burton a Kevin Smith, y para el que se probó las mallas hasta Nicolas Cage). Tanto le molaban a Singer ese paquetito rojo con el calzoncillo por fuera, esa licra azul, esa capita y ese caracol ensortijado sobre la frente, que rechazó la tercera de la Patrulla X para hacer "Superman Returns", que les sonará de hace un par de veranos. "X-Men 3: La Decisión Final" se la dejó a Brett "Hora Punta" Ratner. Fue un auténtico abandono, ya que la tercera de X-Men es mierda y remierda. Amortizan una saguita de Josh Whedon (sí, ese tío también escribe tebeos y, a falta de Singer, bueno habría sido para dirigir el filme) para luego llenarla de muchas secundarias realmente nada interesantes, más la cultificada Saga de Phoenix Oscuro, salen quince mil mutantes más añadidos al tún-tún, Frasier hace de Bestia (aunque ya vimos a Hank McCoy en X2 y no era él), y el futbolista aquel con cara de bruto de Juggernaut, inventan más que la hostia, crean a mutantes jamás vistos, se trastocan a voluntad los ya existentes (¿qué Morlocks son esos?), y se matan unos cuantos al azar... Se volvía, otra vez, a obviar la seriedad del producto. La trilogía se cerró pues con una gran gilipollez, con una peli absolutamente cacósmica y bizarra. Lo único bueno, es que vuelve a salir la Paquin, aunque no pinta nada.

Pero retrotraigámonos un parrafete a un año antes, el 2005. Se estrena "Los Cuatro Fantásticos". De la que casi es mejor que no diga nada porque me puedo calentar mucho y terminar destrozando una a una las teclas de mi ordenador de Globomedia; y paso, Luis San Narciso está tras de mí hablando con Paco León y se puede alterar si me ven aporreando el electrodoméstico. La odio. Es basura máxima para niños (muy) pequeños y, ni seriedad, ni rigor ni nada de ningún tipo. A Tim Story se le debería echar una reprimenda y Jessica Alba ojalá desaparezca del cine.

Lo encontrará en la planta de "Caballero"

El guión es malo, el Doctor Muerte sólo podría ser peor con Francis Lorenzo en el papel, el traje de La Cosa se arruga cuando lo tocan y la acción brilla por su ausencia. Sólo hay efectismo verbenero y su "obligada pirotecnia" es más bien "sobrante pirotecnia". Existe una película anterior, también titulada "Los Cuatro Fantásticos", de 1994, producida por Roger Corman para la televisión. En esta versión, el traje de La Cosa parece de la factoría Henson en horas bajas, todo es cutre y barato y se utiliza sin descaro, la infografía de saldo del momento, que más bien parecen gráficos poligonales de un mal videojuego. Está claro pues que es otra caca, ¿no?; bueno, pues es mejor.

Otro gallo habría cantado de haber llevado el proyecto quien debía: Bryan Singer. Habría quedado una saguilla digna, una trilogía fetén. Pero Bryan estrenaba precisamente ese mismo año, 2006, "Superhomem. O Regreso", como la llamaron en Portugal.

"Superman Returns"... ¿Mola? mola, ¿está bien? está bien... ¿la voy a poner a parir? no, tanto como a parir no, pero, definitivamente, Singer se tendría que haber quedado con los X-Men 3. La película está hecha de puta madre, cuidada y tomada en serio, como debe ser. El problema es lo pastel. ¿No lo adivinan? Sí, eso es, ahí está, en mi opinión, el problema: el puto hijo de Supermán. ¿Quién es ese?, ¿qué es eso?, ¿quién quiere verlo?... Cuando a un superhéroe como Superman, que ya de entrada se hace llamar Superhombre, que es el más guapo, el más poderoso, el que lo puede todo... cuando a alguien como él, decía, se le potencia precisamente, y en una película (que tiene una duración determinada), su faceta de perfección, ponderando además una perfección humanista, casi religiosa, la cosa se va convirtiendo en algo demasiado almibarado y estilizado, femenino, nada bueno para que nadie se trague a un superhéroe batallador. De todas formas, no voy a menosprecia ni a denostar el trabajo que hay en esa película. La secuencia-gancho (la del avión que se va a caer) de Superman es espectacular, diegética con la saga, consecuente con lo mediático del personaje, muy americana; por cierto, ¿por qué va en ese avión Peta Wilson en torrentiano cameo? A la espera estamos de que Singer haga la secuela (está de moda: segundas partes, continuaciones de primeras que no eran tales)

También están por venir basuras variadas con las que me entretendré, si acaso, en otro post futuro. Fuera de lo visto en esta saga de posts, no creo que haya nada que merezca ser influyente para el audiovisual en general. Bueno, por el lado del tebeo sí, todo esta nueva cosa a lo "Sin City" o "300", pero eso no son superhéroes. Y... ¿a que pensaban que iba a hablar sobre mi referente físico primero, Hellboy? La verdad es que es vagancia pura; quiero acabar ya esta interminable saga y, como el blog es mío, lo despacho cuando quiero, que no me pagan ni nada.

En resumen: aunque hay honrosísimas excepciones, esto de hacer pelis de tebeos es algo que se hace sin amor. Tan sólo se adaptan tebeos porque a alguien se le ocurrió hace unos años y ganó dinero. Snif, snif...

¿Para cuándo un filme de Shanna? Podría ser 100% fiel y 100% taquillazo. Hasta dentro de nada.

lunes, enero 05, 2009

JOHN LOCKE LE METE AL CARTÓN

En tiempos de la fenecida cacosmia (que ya no existe, aunque queda una reseña que hizo de ella Frunobulax), Víctor Losa (alias Pinofas), uno de los integrantes-cofundadores más jovenes de la caterva, parió "Cajasexual" uno de sus improvisados cortometrajes de formato casero y encuadre vecinal. Aquella pieza (en mi opinión, la mejor junto a "Cachismo") supuso ser la más rompedora y la más rotundamente acogida. Años más tarde, ya en Cordero T.V., el nuevo portal donde esta panda de videoartistas de Alpedrete cuelga sus nuevas fumadas, a Pinofas le da por convocar un concurso en homenaje al (ya de culto) cortometraje. En este sarao, gente del mundo youtubico y demás zaranbanda adapta la pieza libremente, como en una especie de album "Solo" de DC pero a lo "de andar por casa". Y en medio de toda la maraña de fotogramas con píxeles cuadradotes, aparece este remontaje de Lost, introducción al molón (es el que más mola) de Locke en el ámbito de la cajasexualidad. Vean para entender el corto pionero, "Cajasexual", y a continuación (aquí debajo), la libre versión "John Locke también es cajasexual". Que les sea leve.

viernes, enero 02, 2009

FELIZ AÑO (Y TODO ESO)



Pues eso, pues que feliz año. Después de unas densísimas vacaciones, que servidor ha aprovechado para no dar palo y terminar de ver "Los Soprano" (casi llanto incluido, eh, y queda prometido post), volvemos al ruedo. He vuelto a "La Tira" (¡uuuuuuh!, Los Sopranos y La Tira en el mismo párrafo, ambos en negrita), con mis porteros, mis cajeras y mis astronautas, todos con las risas de media España enlatadas; tenemos que retomar y rematar nuestro nuevo corto (aún pendiente de título) a ver si nos da tiempo a participar en el notodo; se ha de recuperar la página de "Guris Guiris", que nos la han chapado por impago, y estrenar ya el noveno capítulo, que viene calentito-calentito... y meterle bien, a ver si la acabamos de una puta vez, a "El Tiempo de Plácido Meana". Vuelta la burra al trigo, me vuelve a tocar eso de "buscar tiempo libre para trabajar". También tenía (y lo pongo en pasado porque, a estas alturas, ya me habrán mandado a tomar por culo) un videoclip con los Distryto 13; otro proyecto de serial internetero que prefiero no comenzar por no dejar más cosas a medias; y el tejemaneje que creo les comenté en un post y sobre el que prefiero dejar espectativas y especulaciones en el aire (sólo diré que, de cristalizarse, molará y muchísimo). Y no se me olvida que tengo que acabar las entregas de "Supercine", que no completaré con "The Spirit", que ví ayer y me pareció un pajote castellano como una catedral, el más desgarrador acto de senilidad de quien fue (y vamos a dejarlo en "fue") uno de los mayores hitos del comic norteamericano.

Y bueno, como esto no tiene foto posible, permítante que les obsequie con una curiosidad. Una fotografía, donada por él mismo, de mi querido compañero, el ínclito y metamórfico Paco Churruca cuando tenía 25 años. Digan la verdad, ¿a que, si no fuera por el hoyito de la barbilla, es clavadito-clavadito al Kevin Costner de los primeros 90?



Por cierto, el grupo Diane, cuyo primer videoclip es otro de mis proyectos en ciernes, da mañana sábado, en el Sirocco, en Madrid, a eso de las 21:30, un conciertazo. Pásense. Servidor procurará postear lo máximo posible, en cuanto el tiempo y la vagancia se lo permitan.